Un paí­s vulnerable


Prensa Libre publicó hoy la más alarmante noticia para los guatemaltecos, al divulgar un estudio de Naciones Unidas en el que se indica que somos un paí­s en extremo riesgo por los efectos del cambio climático y el descuido ambiental. Nos ponen como uno de los diez paí­ses con mayor riesgo de muertes masivas por deslaves que podrí­an ser causados no sólo por las lluvias, sino por terremotos que generen deslizamientos de tierra que potencialmente podrí­an sepultar a decenas de miles de personas.


Cierto es que en el paí­s tenemos muchos problemas y resulta difí­cil encontrar una novedad capaz de sembrar más alarma de la que sufrimos cotidianamente por la inseguridad generada por la violencia, pero ese estudio confirma que una gran parte de la población del paí­s vive en lugares de alto riesgo y dadas las caracterí­sticas telúricas del terreno en Guatemala, es graví­simo el peligro de una gran pérdida de vidas humanas no sólo por la precariedad de las viviendas, sino por las condiciones de las laderas en que fueron edificadas.

Hemos ya visto que cuando un huracán se acerca a nuestro territorio, la cantidad de muertos es mucho mayor de la que se da en paí­ses como Cuba, por ejemplo, no obstante que ellos sufren impacto directo de los fenómenos atmosféricos. El Mitch y el Stan son ejemplos de cuán frágil es nuestra condición y riesgosa la situación de los guatemaltecos de menores recursos económicos que habitan viviendas verdaderamente expuestas a los desastres naturales.

El efecto del calentamiento global lo sufren, como pasa con casi todo, los más pobres y si bien nuestro paí­s no es uno de los principales generadores del efecto invernadero, no se puede negar que hemos tenido un especial descuido por nuestro ambiente. De esa cuenta es que tenemos esas condiciones de alto riesgo porque hemos deforestado las montañas y se construye en las laderas, lo que deja expuesta a la población al efecto de lluvias o temblores.

La idea de que podamos pedir compensación por el efecto que tiene el daño ecológico que causan los paí­ses industrializados es importante pero más importante es que nosotros mismos pongamos atención a esa vulnerabilidad y hagamos algo para corregirla a marchas forzadas porque no tenemos tiempo.

El paí­s está siempre expuesto al riesgo telúrico y nadie puede descartar la probabilidad de un terremoto. El último lo vivimos hace ya varias décadas y los expertos no descartan la posibilidad de una sacudida de grandes proporciones. Y así­ como nos afecta la sequí­a, el riesgo de temporales que causen inundaciones y deslaves es también permanente y no podemos quedar sentados a esperar el desastre que cobre vidas.