¿Un paí­s feliz?


Hace algunos dí­as circuló la noticia que Guatemala ocupa uno de los primeros lugares dentro del ranking de los paí­ses más felices del mundo. No recuerdo qué universidad de Estados Unidos de Norteamérica publicó dichos resultados estadí­sticos, pero lo cierto es que hubo más de un comentario público que tomó muy en serio tal información y que, inclusive, fue motivo de afirmaciones de ingenuo patriotismo, como queriendo decir que, a pesar que estamos mal, somos capaces de ser felices; o sea, casi como motivo de «orgullo nacional».

Milton Alfredo Torres Valenzuela

Quienes toda la problemática nacional la reducen al problema de la voluntad de ser positivos, de tener una mente y una actitud siempre dispuesta a ver vasos medio llenos, noticias como la que comentamos siempre es motivo para justificar nuestras deficiencias sociales y polí­ticas a la luz de la pura subjetividad individual que nos reduce a ser positivos o negativos.

Entre otros problemas, uno que conlleva la consideración de ser o no un paí­s feliz, es la confiabilidad de la fuente, el método de recopilación de datos, el procesamiento de los mismos, la atingencia de la inferencia y de la generalización, etc. En todo caso, el problema mayor tal vez se centre en la correspondencia entre la afirmación y la realidad. En otras palabras: si digo, «Soy feliz», efectivamente ¿soy feliz? En la consideración de la felicidad humana, confluyen infinidad de factores externos e internos al sujeto, a la vez que las generalizaciones, en un paí­s tan heterogéneo como el nuestro, impiden totalmente la calificación de ser un «paí­s feliz». Cosa distinta es afirmar que Guatemala es un paí­s con altos í­ndices de pobreza extrema, desnutrición o analfabetismo, por cuanto éstas son realidades más objetivas por medibles y observables. Pero medir la felicidad no es solo cosa de datos cuantificables. Medir la felicidad es como tratar de medir el amor, la angustia, el resentimiento, o la tristeza.

El hombre ingenuo (cándido) siempre se cree continuamente feliz. Y, la noticia, si es real, o es una broma o un estudio mal fundamentado.