Un nuevo dique y un canal en obras para revivirlo


Un nuevo dique y un canal en obras para hacer revivir el Mar de Aral.


Las obras de revivificación del Mar de Aral, iniciadas en 2001 con la financiación parcial del Banco Mundial (BM), continuarán en 2009 con la construcción de un segundo dique y de un canal, confirmó en Parí­s un representante del gobierno kazajo.

Este plan se refiere únicamente al «pequeño» Aral, al norte, o sea 10% aproximadamente de la superficie total, señaló este responsable el jueves.

Esta segunda etapa debe permitir sobre todo llevar el mar hasta el antiguo puerto de Aralsk, seco desde hace 30 años y que en 2005 se encontraba a 100 km de las olas.

«El agua está actualmente a 13 km de Aralsk y nosotros queremos llevarla muy cerca del puerto», indicó durante una conferencia el presidente del comité de recursos acuáticos del ministerio kazajo de Agricultura, Amirjan Kenshimov.

Se construirá un nuevo dique de retención sobre el rí­o Sir Daria y se perforará un canal de 6 km de largo, añadió.

En 2001, las autoridades kazajas lanzaron el proyecto Aral Norte, por un costo total de 346 millones de dólares. El primer dique, entre el Mar de Aral norte y el del sur, destinado a contener las aguas, fue terminado en 2005.

Gracias a esta represa, el Mar de Aral recuperó más de 1.000 km2 de superficie (3.300 km2 en 2008) y diez metros de profundidad adicionales (pasando de 30 a 40 metros) en su parte norte.

En el sur, separado del mar «pequeño» desde hace unos 20 años, el «gran» Aral sigue totalmente seco, fundamentalmente a causa de desacuerdos entre los paí­ses ribereños.

«En 2004, Uzbekistán construyó una represa sin informar a sus vecinos», protestó el alto funcionario kazajo.

Sin embargo, «no solucionaremos nuestros problemas en un año o dos, pero nuestros esfuerzos son considerables, y gracias a nosotros revive el Mar de Aral», subrayó.

A principios de los años 60, las autoridades soviéticas cerraron deliberadamente este mar interior, desviando las aguas de los dos rí­os que lo alimentaban, el Amu Daria en Uzbekistán y el Sir Daria en Kazajistán, para regar los cultivos de algodón.

A partir de esa fecha, el Mar de Aral perdió aproximadamente 20 metros de profundidad y su fauna se alejó, mientras su grado de salinidad pasaba de 7 gramos/litro en 1960 a 34 g/l en 1991. Actualmente se encuentra en 15 g/l.

Según un ingeniero del Servicio Meteorológico de Francia, Emmanuel Bocrie, el regreso del agua al Mar de Aral, aunque parcial, tendrá un impacto sobre el microclima.

«Las modificaciones serán lentas y dependerán de numerosos parámetros, como la vegetación y el ritmo de las precipitaciones. Pero la humedad del agua aumentará progresivamente, generando indudablemente rocí­o, que favorece el crecimiento de la vegetación, las brumas y neblinas», añadió Bocrie.

Este experto pronosticó también un aumento de las temperaturas, sobre todo a causa del cruce de las brisas marinas y de las terrestres, y porque el agua requiere más tiempo para absorber y restituir el calor.

«Seguramente hará menos frí­o en invierno y menos calor en verano. Por lo tanto, con una baja de temperatura de algunos grados, las poblaciones lo sentirán rápidamente», opinó.