Un nuevo accidente aéreo en Nueva York


Los restos del avión de Continental Airlines en el centro Clarence en Nueva York, EE.UU. Todos los que iban a bordo fallecieron (49) más una persona que se encontraba en tierra. FOTO LA HORA:  AFP Stan HONDA

Los equipos de rescate aún no podí­an acercarse hoy a los restos humeantes de un avión que se estrelló anoche contra una casa del estado de Nueva York, causando 50 muertos, uno de ellos en tierra, en uno de los más mortí­feros accidentes de la reciente historia en Estados Unidos.


Agentes del FBI van al lugar del accidente a investigar.  FOTO LA HORA:  AFP Stan HONDA

«Todas las personas a bordo perecieron en el accidente», señaló en un comunicado la empresa Pinnacle Air, casa matriz de Colgan Airlines, a cargo del vuelo.

También «habí­a a bordo un miembro de la tripulación de Colgan Airlines que no estaba de servicio, llevando el número de personas (que estaban en el aparato) a 49», agregó la compañí­a, tras confirmar la muerte de una persona en tierra.

El aparato, un Bombardier Dash 8-400 fletado por Continental Airlines con destino a Buffalo, provení­a del aeropuerto neoyorquino de Newark y se estrelló a las nueve con veinte de la noche (hora de Guatemala) en la ciudad de Clarence Center, transformándose inmediatamente en una bola de fuego, cinco minutos antes de su aterrizaje previsto en Buffalo, al norte del estado de Nueva York (noreste).

Un alto funcionario local indicó que fue informado de «que el avión habí­a desaparecido de las pantallas de los radares». Dos testigos describieron una muy fuerte explosión en el momento del impacto antes de que el avión se prendiera fuego.

Las cadenas de televisión estadounidenses mostraron imágenes de los restos del avión en llamas en un barrio residencial mientras la nieve caí­a sobre la región.

«El fuselaje sigue estando muy caliente. Habrá que esperar un buen tiempo para que la temperatura sea lo suficientemente baja para comenzar una investigación detallada», indicó a la CNN el coordinador del rescate, David Bissonette.

El presidente estadounidense, Barack Obama, y su esposa, Michelle, dijeron estar «muy tristes» por el accidente. «Nuestros pensamientos están con las familias y amigos de los desaparecidos», declaró hoy Obama, antes de «agradecer a los primeros valientes socorristas que llegaron» al lugar.

Doce residentes en el vecindario del siniestro fueron evacuados a causa del humo tóxico, según Buffalo News, un diario local.

Investigadores de Washington iban a llegar hoy de mañana al lugar para intentar determinar las causas del accidente. El constructor del avión, el canadiense Bombardier, también envió un equipo de expertos.

Una cadena de televisión local, WGRZ, difundió una conversación de los controladores aéreos intentando entrar en contacto con el aparato cuando se estaba aproximando. Uno de los controladores le pide a otro avión que lo busque visualmente tras su desaparición de las pantallas de radar.

El aparato llevaba 2,6 toneladas de querosono y ardió cuando se estrelló contra el suelo, explicó Chris Collins, un alto funcionario del condado de Erie, a la CNN.

Un testigo del accidente, Tony, narró que el avión habí­a caí­do «en picada» hacia su vehí­culo. «El ala izquierda estaba ligeramente inclinada hacia abajo (…). Fue una trayectoria directa hacia abajo», contó.

David Luce, que vive a cerca de 150 m del lugar del accidente, escuchó una enorme explosión y vio llamas de unos 15 m de alto.

«Hubo una explosión ensordecedora. Creí­ que algo habí­a chocado contra nuestra casa. Toda la casa tembló», dijo. «Hubo una primera explosión, luego como disparos… en seguida explosiones secundarias que duraron unos diez minutos».

El hombre salió entonces de su casa y vio el avión estrellado contra una casa. «La casa estaba aplastada. No habí­a más casa, solamente un motón de escombros que seguí­a ardiendo», indicó.