UN NOBEL? ¿ORGULLO O VERGíœENZA?


El ganar un premio Nobel es un reconocimiento que enorgullece no solamente a quien lo recibe sino también a todos sus compatriotas y a su patria. Es así­ que se cuentan las anécdotas referentes al momento aquel en el que se le dio la noticia al recipiendario, y de las palabras que éste dijo preguntándose si aquello era verí­dico o si serí­a una broma de mal gusto. Y hay también otros muchos que creyéndose merecedores a uno de ellos, esperan con ansiedad el final del año para ver si acaso éste año sí­ les toca.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

Siendo que el jurado que decide a quién otorgarlo, es de humanos, pues es indudable que se cometen errores, pero, a pesar de ello, el premio Nobel sigue siendo algo que honra a quien lo recibe y a su patria.

Es por ello que es triste contemplar que aquí­ en Guatemala no se aprecie en lo que vale el que se le haya otorgado uno de esos galardones a una indí­gena, a quien, es más, no es infrecuente el que se le descalifique y se utilice términos insultativos para referirse a ella por ser «una india guerrillera».

Yo creo que éste modo de reaccionar de un buen número de guatemaltecos es algo que, a nivel internacional sirve para descalificarnos y nuevamente colocarnos en los lugares más bajos de las listas. ¿Será esto algo para enorgullecernos?

El í­ndice de emigración es, en un paí­s, un buen indicador del desarrollo, y es así­ que son los paí­ses miserables de donde huyen, de la mayor parte de los que ingresan ilegalmente a otros paí­ses para luego ser, ahí­, discriminados. Ahora solo nos toca evaluar el significado que tiene el que sean 20 mil los guatemaltecos que por ilegales han sido capturados este año en los Estados Unidos y que han sido devueltos a su casa.

Es muy fácil para los que hemos sido afortunados, el decir que los que se van de colados, y que, por lo tanto son mal recibidos deberán de tener un poco de más dignidad y no exponerse a ser capturados y echados de un lugar en donde les dicen «aquí­ no los queremos».

La respuesta de los espalda-mojados sigue siendo: «Es que, aquí­ en Guatemala no hay trabajo y los sueldos son de hambre» y nos lo demuestran enviándonos remesas de a millones de dólares.

Rigoberta Menchú les dio a sus paisanos indí­genas un ejemplo de dignidad que ellos no han sabido apreciar. Es que, se hace muy difí­cil para un indí­gena que, de naturaleza es poco agresivo, luchar en contra de un medio que lo humilla, en un entorno que lo descalifica y que cuando emerge y descolla, le aplica epí­tetos insultativos. Una mujer indí­gena a quien, a pesar de ser poseedora de una de esas medallitas Nobel, se le trata de «india igualada». Algo que habla muy mal de nosotros.