Un mundo sensible a través del arte


Un grupo de jóvenes de Caja Lúdica y otras organizaciones realizaron, el jueves pasado, una manifestación frente al Palacio Nacional de la Cultura, donde expresaron qué es ser jóvenes para ellos. FOTO LA HORA: CARLOS DUARTE

Grupos de jóvenes que se «toman» las calles, para mostrar expresiones artí­sticas que contribuyan a la sensibilización, solidaridad y la convivencia pací­fica de otros muchachos que tienen como único referente la violencia, como consecuencia de la desatención del Estado, son formados por sus pares, en colectivos como Caja Lúdica.

Texto: Ligia Flores, foto: Carlos Duarte

«Queremos tocar las fibras humanas de cada persona, para destapar ese lado humano que se ha perdido en el sistema. Tenemos que vernos a nosotros mismos, reconocernos para saber qué podemos hacer», dice Samuel, uno de los integrantes del colectivo que por ocho años ha contribuido a que adolescentes y jóvenes de barrios marginados, por medio del arte, promuevan cambios en su entorno.

Samuel proviene del Mezquital, ubicado en la zona 12 de la ciudad, y como él dice, este es uno de los «barrios duros», por las condiciones de exclusión en la que las personas viven a diario, lo cual lo hace vulnerable a la violencia. En el lugar, el chico ha visto cómo los jóvenes se alejan de los actos delictivos desde que han encontrado ocupación en los festivales artí­sticos que Caja Lúdica ha apoyado.

RECUPERAR EL BARRIO

La ausencia de espacios proveí­dos de seguridad y herramientas que potencien la creatividad de la juventud ha llevado a que muchachos y muchachas «invadan» las calles de la ciudad y de comunidades rurales donde el conflicto armado tuvo mayor impacto.

Samuel, quien lleva cuatro años como promotor cultural en la asociación civil, cuenta que su objetivo es dinamizar espacios para la sensibilización y el intercambio de experiencias artí­stico-culturales a través de la metodologí­a lúdica: acción, participación, transformación -MLAPT.

Actualmente buscan influir a través del arte en unas 30 comunidades, por medio de la socialización de varias expresiones de unos 20 grupos de jóvenes que por medio del teatro, la pintura, la música y otras manifestaciones culturales se han sumado al propósito de despertar la conciencia crí­tica de la realidad, la memoria histórica y motivar el compromiso para conseguir transformaciones de manera creativa y responsable del entorno.

«AMEDRENTARLOS»

Las acciones de Caja Lúdica han generado cambios en la convivencia de los jóvenes de barrios marginados, al punto en que muchos de ellos y ellas eligieron la convivencia pací­fica antes que los actos delictivos y la criminalidad, por lo que su acción polí­tico-cultural, puede significar, para ciertos grupos, una amenaza.

«Estas acciones logran recuperar a niños y niñas en situación de calle. Pese a que este trabajo no es reconocido ni remunerado en el paí­s, han evitado que muchas personas delincan, lo cual no es asumido ni por las organizaciones del Estado. (…) Estos son esfuerzos casi personales de muchos chavos apoyados por organismos internacionales.», afirma Claudia Navas, del observatorio cultural de la organización Civitas.

Recientemente se conoció del ataque mortal a tres jóvenes que trabajaban activamente en el colectivo: Juan Manuel Orozco Ambrosio (El Fu), Nexo Pineda (El Gordo) y Saulo Fernando González (El Chucky).

Consultada al respecto, Navas dice: «No sabrí­a decir si se trata de grupos disgustados porque han perdido gente a quien usar en sus grupos delictivos, pero muchos niños y jóvenes de la calle siempre han sido abusados por la policí­a, por la vulnerabilidad en la que se encuentran, por lo que al verlos en una posición distinta puede ser un motivo para amedrentarlos para que no dejen de ser personas débiles a quienes manipular».

Por su parte, Patricia Orantes, integrante del grupo de teatro Rayuela, considera que además de lo cruel de estos crí­menes, es que muchas veces se acusa a las pandillas, pero no se investiga.

«Lo más probable es que quede impune, pero esto es parte de la descomposición del paí­s, de esta nueva guerra en la que estamos hundidos», aduce.

Orantes considera la muerte de los jóvenes como un ataque a la juventud, al ser humano, «a los cambios más sensibles positivos y pequeños que se están dando al paí­s».

AUSENCIA DEL ESTADO

A criterio de Dorian Bedoya, promotor de proyectos culturales del Colectivo, con la reforma educativa se intentó acercar el arte a las aulas, en los niveles de preprimaria y primaria, sin embargo, considera que esa situación se quedó únicamente como una «intención legal», porque no se dijo cómo, dónde, cuándo ni quién debe implementarlo.

«Cómo van a hacer para enseñar una clase de matemáticas o biologí­a basada en el arte, si jamás ha tenido un acercamiento con la pintura, danza…Esto proviene de un sistema rí­gido que es repetir y memorizar», aduce.

Durante la administración pasada se creó un Plan Nacional de Desarrollo Cultural, al cual debe darse cumplimiento en un plazo de 20 años. Bedoya cuestionó que se haya «solicitado», la anuencia de unos 120 cooperantes culturales (organizaciones), para firmarlo, empero, a la fecha no ha habido acciones concretas en ese marco.

«Se hacen marcos y reformas que no llegan porque no hay voluntad. No los acompañan (los planes) de recursos y tampoco capacitan a la gente y no abren espacios para que otra gente colabore», aseguró.

«Lo más probable es que quede impune, pero esto es parte de la descomposición del paí­s, de esta nueva guerra en la que estamos hundidos»

Patricia Orantes

grupo Rayuela