Un mundo positivo


«Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.» Mario Benedetti.

Lic. Carlos Escobedo

El año 2008 que está por terminar ha sido un año variopinto para el análisis internacional. Los procesos independentistas en Europa resurgieron con el nacimiento de una nueva nación en los Balcanes; la revuelta del Azafrán en el Tibet evidenciaba por otro lado, que al menos en Asia el proceso de reconocimiento de identidad y derechos es un camino que tiene algún trecho por recorrer; la pornografí­a infantil y la pederastia continúan siendo una maldición que golpea a los más vulnerables; las catástrofes naturales que asolaron a las regiones más empobrecidas del planeta, la crisis de alimentos motivada por la escasez y los precios incontrolados del petróleo, el terrorismo y la intolerancia que pretende confrontar pueblos y gobiernos con la velada intención de poner en riesgo la estabilidad mundial; más que un sueño, la necesidad de la cohesión europea y la ratificación de la constitución que dará forma a un interesante modelo polí­tico; el desarrollo de la medicina nuclear y de las altas tecnologí­as en navegación virtual; los trasplantes exitosos; la llegada nuevamente a Marte; accidentes aéreos; Juegos Olí­mpicos; máquinas de Big Bang; crisis económica mundial y la reinvención de un modelo; narcotráfico, refugiados y procesos migratorios; elecciones emblemáticas; zapatazos; guerras mediáticas; procesos de paz truncados; Asia como nuevo invitado a la conquista del espacio; el reinicio de combates en Ruanda … Y muchí­simas noticias más que están por llegar antes que el cronometro marque las 0 horas en ese relativo reloj mundial donde hoy es 24 y aquí­ todaví­a 23.

Sobre este menú de información procesada y desechada, desde mi particular punto de vista en donde estamos por concluir un nuevo ciclo en el calendario gregoriano, mas allá de las reflexiones sobre lo que fue y lo que no pudo ser, los recuerdos por los que nos dejaron, las frustraciones, los amores y los rompimientos, las promesas y las acciones, en ese rápido caminar de fin de año, se hará necesario detener el tiempo y dimensionar sobre el más grande y preciado don con el que contamos, la razón.

Volviendo a releer al maestro Benedetti, nos daremos cuenta entonces que, el mejor de los regalos que nos podemos dar y con el que contamos, es precisamente esa enorme capacidad de reinventarnos, de reinventar dí­a a dí­a, muchas veces a ciegas sin necesidad de tutor, en absoluta libertad, con conciencia sostenidos únicamente por la lógica de anhelar el cambio.

Lo que ha acontecido en el 2008, no es el resultante del destino o de lo divino, sino mas bien es el resultante de una sumatoria de procesos complejos que encierran a su vez mayores complejidades, de una red de relaciones interdependientes que se mezclan con variables polí­ticas, económicas, culturales, que el mundo no es más que el resultante de los antagonismos y de las ambigí¼edades, que el mundo en todo caso es reflejo de la lucha por el poder que pretende imponerse.

En este dí­a especial, cargado de recuerdos y tradiciones, le exhorto a que apartado del bullicio colectivo, reflexione una vez más sobre la necesidad del auténtico cambio, un cambio que no vendrá por sí­ solo sino se acompaña de un cambio de mentalidad y de actitud.

De continuar por la senda, el mundo y la humanidad se condenan paulatinamente a la autodestrucción, palabras que a lo mejor puedan resultar redundantes o trilladas pero que vienen repitiéndose en foros, en aulas, en la calle. Los patrones de consumo y producción, el medio ambiente, la guerra, la lucha por el poder y por imponer el orden deberán sustentarse sobre la tolerancia y la razón.

¿Mi oración para el 2009?, pedir a Dios que les bendiga a ustedes, a sus familias, su salud, su empleo, que Dios bendiga a Guatemala y que Dios bendiga al mundo y lo colme de sabidurí­a necesaria para hacer lo que haya que hacerse.