Un mundo de abundancia


john-carrol

La raza humana ha enfrentado históricamente grandes problemas sociales, políticos y naturales que le han afectado tremendamente y sin embargo hemos sabido conservar la especie y mejor aún nuestro proceso evolutivo, con sus retrocesos, ha tenido generalmente un saldo positivo y ascendente.

John Carroll


Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar una magnífica conferencia que nos habla del futuro de la humanidad con base a un interesante estudio de lo que el ser humano ha venido haciendo en los últimos siglos para levantarnos a un nivel de abundancia, riqueza, comodidad y bienestar que al parecer nos asegura muchísimos años más de trascendental evolución.  El señor Peter Diamandis, un entusiasta de la conquista espacial, nos  muestra cómo el ser humano tiende a prestar mucha atención en el lado negativo de las cosas y casi establece una falta de auto reconocimiento del progreso alcanzado por la humanidad.
Diamandis empieza por resaltar datos increíbles de los últimos cien años de la humanidad y bien vale la pena mencionarlos. En los últimos cien años la humanidad ha logrado doblar la expectativa de vida,  triplicar los ingresos reales  per cápita a nivel mundial y bajar 10 veces la mortalidad infantil. El costo real de los alimentos ha bajado 10 veces, el de la electricidad ha bajado 20 veces, y por último los grandes catalizadores de esta revolución del progreso la estrepitosa caída de los costos reales del transporte y las comunicaciones con cien y mil veces de baja respectivamente.
Otro apunte importantísimo resaltado por Diamandis es que a pesar de que la televisión y los periódicos nos ametrallen con transmisiones ininterrumpidas de enfrentamientos bélicos alrededor del mundo, si analizamos la historia nos daremos cuenta que muy probablemente  estemos viviendo el momento más pacífico en la historia de la humanidad.  Claro que existen guerras y las hemos tenido grandes y fuertes durante las últimas décadas, pero imagine usted las guerras que la humanidad tuvo hace unos siglos.
La bendita alfabetización, que tanto nos ha costado en estas latitudes ha pasado en los últimos 130 años del 25% a poco más del 80% a nivel global.  Siendo el caso que la conferencia era presentada a público estadounidense el conferencista dio datos de la población que no dejaron de sorprenderme como que, por ejemplo, 99% de los gringos en la pobreza cuenta con servicios como electricidad, sanitario, agua potable y refrigerador; 95% cuenta con televisor; 88% con teléfono celular y 70% con vehículo y aire acondicionado.  Todos estos números,  recuerde,  son sobre el 100% de la población pobre de Estados Unidos. Francamente increíble porque como bien menciona Diamendis,  los más ricos emperadores y empresarios del mundo entero de hace apenas cien años no podían ni siquiera soñar con lujos de ese tipo.  Y claro mucho de esto se debe a la tecnología y sus pasos exponenciales de desarrollo. Hoy el ser humano construye computadoras más ágiles y potentes que le permiten, valga le redundancia, construir computadoras más ágiles y potentes. 
El exponente habla de lo relativo que puede ser la escasez y cómo la tecnología es un detonante de esta relatividad y para ejemplificarlo habla de la escasez o abundancia del agua, como lo queramos ver, la realidad es que el 70% de la tierra está cubierto por agua y aunque el 97.5% de esa agua es salada y el 2% está congelada la humanidad pelea a muerte por el .5% de agua dulce restante mientras algunos científicos trabajan por lograr soluciones viables y eficientes de purificación por medio de avances tecnológicos que seguramente resolverán ese problema en las próximas décadas si no años.  
El remate tecnológico de la última década realmente coloca al ser humano en una inigualable oportunidad de lograr vivir en un mundo de abundancia, eso es, señores, digan lo que digan, lo que un mundo de personas más libres,  menos reguladas,  logrará en las próximas décadas.  Lo lograrán las personas y no los países y la lucha que libremos debe de ser por lograr un mundo no de lujos sino de abundantes posibilidades a base de pensar y actuar con absoluta libertad sin afectar a otros.  Celebro  al mundo, celebro a la humanidad, celebro el trabajo y la creatividad del actuar individual que en su afán de superación da progreso a la civilización.