Un mundo complicado (3)


Richard Nixon asumió la Presidencia de los Estados Unidos en 1968, cuando la retirada de Vietnam no parecí­a inevitable, lo anterior se deja ver en su libro La Verdadera Guerra, en donde habla de la geopolí­tica y de la Guerra de Vietnam y Camboya en los años en que el Premier Soviético era Leonid Brezhnev, un hombre más duro que Kruschev, quien somataba la mesa en las Naciones Unidas años atrás. La ofensiva del Tet pocos dí­as antes de haber asumido Nixon el cargo vino a ratificar que la guerra se poní­a difí­cil, sin embargo Nixon, un zorro viejo tení­a un as bajo la manga y sin notificar al Congreso aprobó una incursión en Camboya especulando sobre sus resultados al entrar en los santuarios del Vietcong. El informe de inteligencia señalando la ineficacia de esa acción a largo plazo lo tení­a en sus manos Richard Helms, el Director de la CIA, pero no fue pasado a Nixon aun cuando Helms lo habí­a recibido dos semanas antes que el Presidente autorizara la operación, simplemente parece ser que Helms no quiso confrontarlo. De nuevo un manipuleo de inteligencia no evitó un acción que iba a traer consecuencias serias cuando la presencia de los Estados Unidos en Camboya se prolongó por años y vino a radicalizar la situación con el crecimiento de la guerrilla del Khmer Rouge y el régimen de Phol Pot responsable del genocidio de cientos de miles de camboyanos en los llamados «campos de la muerte», tras la expulsión de diplomáticos y representaciones del mundo occidental. Nixon pensaba al inicio de su mandato que se anotarí­a un gol si cortaba las ví­as de aprovisionamiento del Vietcong a través de la Ruta Ho Chi Minh lo cual le permitirí­a entrar con una mano fuerte utilizando los bombardeos masivos como una forma de ganar la guerra.

Doctor Mario Castejón

Camboya y Laos, dos pequeños reinados habí­an surgido de la Conferencia de Versalles tras la derrota francesa en 1954. En Laos a muy corto plazo creció una Organización pro Soviética, el Pathet Lao, y la Casa Blanca decidió contrarrestar esta situación durante la administración de Kennedy cuando se iniciaron las acciones de los Boinas Verdes surgidos por inspiración del propio Kennedy entre ex combatientes de la OSS (Office of Strategic Services) que se oxidaban en sus barracas después de la II Guerra Mundial. Con el soporte del recién creado Grupo de Estudios Combinados se manejaron operaciones encubiertas en Vietnam y Laos. Bombardeos estratégicos y transporte de material bélico y hombres que se realizaba en aviones de Air America, una compañí­a propiedad de la CIA, que al final se vio involucrada en el tráfico del opio que producí­an las tribus de las montañas cuyos hombres fueron reclutados para apoyar las operaciones de los boinas verdes. Los bombardeos masivos sobre Laos principiaron en 1965 y llegaron a su punto más álgido con Nixon. La Fuerza Aérea Norteamericana arrojó 1.6 millones de toneladas de bombas sobre Laos, más de lo que se lanzó sobre Alemania en la II Guerra Mundial.

La derrota en Vietnam no fue producto de una acción militar per se, contaron los errores de inteligencia que no indicaban la verdad sobre el número de efectivos del Vietcong, también por no haber poseí­do el gobierno del Sur una base polí­tica de apoyo popular y por último la oposición que se hizo a la guerra dentro de los Estados Unidos y así­ después del armisticio la guerra debajo de agua continuó en los Paí­ses vecinos: Camboya y Laos. En muy poco tiempo el Gobierno de Nixon se embrolló con el manejo de la Guerra en donde nunca se comprendió que el error vení­a desde muy atrás cuando Francia después de la II Guerra Mundial quiso volver a manejar a la región con una polí­tica colonialista tradicional sin tomar en cuenta que por más de veinte años Ho Chi Minh organizando el Partido Comunista en Vietnam desde 1930 habí­a establecido una fuerte base ideológica nacionalista entre campesinos, pequeños propietarios, comerciantes e intelectuales. Después de haber luchado la guerra contra el Japón al lado de los norteamericanos y franceses Ho no encontró respuesta a las aspiraciones suyas y las de su pueblo y se dedicó con tenacidad a extender su dominio por todo el paí­s. La misión militar del Pentágono y la CIA en Saigón luego de la derrota de Francia decidieron detenerlo en el Sur a través de una acción polí­tico militar que aislara de su influencia al resto del Sudeste Asiático sabiendo que si se perdí­a Vietnam la teorí­a del dominó funcionarí­a y caerí­an uno tras otro los Paí­ses vecinos.

Al final Nixon sabí­a que no tení­a más remedio que buscar el armisticio en Vietnam mientras se especulaba con una zona de contención en Camboya. En realidad pagó los platos rotos de los errores de Kennedy, quien apostó por apoyar en el sur a un lí­der débil Ngo Dingh Diem, un aliado obediente y amigo de los disfrutes del poder, un lí­der débil, quien lanzó una polí­tica de represión y al final pagó con la vida tras un golpe militar realizado con conocimiento del gobierno de Kennedy. Un hombre que no conocí­a a su pueblo y era ajeno a él, un católico en un Paí­s en donde el 93% eran budistas a quienes no tomaba en cuenta para nada. La imagen de aquel monje budista que se prendió fuego en una calle de Saigón como protesta recorrió el mundo, al igual que la del Jefe de la Policí­a de Diem ejecutando de un pistoletazo en la cabeza a un prisionero del Vietcong con las manos atadas.