Un muerto que nunca morirá


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Luego de librar una intensa batalla contra el cáncer, el presidente de la República de Venezuela, Hugo Chávez, de 58 años de edad, falleció ayer martes por la tarde en el Hospital Militar de la ciudad de Caracas, causando una gran conmoción en el mundo entero.

Félix Loarca Guzmán


El vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, no descartó la posibilidad que el cáncer le hubiese sido inoculado intencionalmente por sectores enemigos. Dijo que eso tendrá que investigarse a fondo.

Con un lenguaje metafórico, es posible decir que el Comandante Presidente, como cariñosamente le llamaban muchos venezolanos, es de los muertos que nunca mueren, pues ha desaparecido físicamente, pero sus ideas no morirán.

Chávez tuvo el acierto de sembrar una semilla en tierra fértil, que ha comenzado a dar frutos con la construcción de un nuevo modelo económico y social, que él denominó el Socialismo del Siglo XXI, para desterrar el neoliberalismo o etapa salvaje del capitalismo, que tanta hambre y miseria ha provocado a lo largo y ancho de muchos pueblos del mundo.

El Presidente dejó una estela luminosa en su camino con realizaciones importantes, destacando la guerra contra la pobreza, el mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes, la lucha frontal contra la concentración de la riqueza en pocas manos y la nacionalización de los recursos naturales.

Antes de su ascenso al poder, los enormes ingresos de la explotación petrolera quedaban en poder de grandes compañías extranjeras, que solo les entregaban migajas a los venezolanos, como actualmente está ocurriendo en Guatemala con el saqueo de las riquezas mineras.

Su legado más importante, es haber demostrado que se pueden mejorar las condiciones de la población, mediante la utilización nacionalista de los recursos naturales. Chávez decía que ahora el petróleo es de los venezolanos.

También tuvo el mérito de haberse convertido en el artífice de la unidad de los pueblos de América, haciendo realidad los sueños de Simón Bolívar. Desde su llegada a la Presidencia, el Comandante Chávez comenzó a sentar las bases de una transformación social sin precedentes, en medio del agotamiento del neoliberalismo en América Latina.

El proceso revolucionario de Venezuela es irreversible, gracias a la unidad de las fuerzas armadas y los sectores populares. No se desestima que algunos grupos de la oposición radical, estarán preparándose como buitres para tratar de volver al poder, en donde una minoría se enriqueció, a costa de la pobreza de los trabajadores. Pero en Venezuela no pasarán, pues el pueblo ya despertó para lograr su verdadera independencia.

Chávez ha entrado en la historia como un prócer de la liberación de los pueblos de América Latina.