Unas 200 mil hectáreas de tierra en el país (18 departamentos) están amenazadas porque presentan procesos avanzados de sequía, asimismo el 87% del territorio nacional (19 departamentos) presentan problemas de disponibilidad de agua.
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Anualmente, según estimaciones oficiales, anualmente un millón de personas migra como consecuencia de la improductividad de la tierra; además, la desertificación y la sequía representan una amenaza para la seguridad alimentaria y el incremento en la conflictividad social.
Según Luis Zurita, viceministro de Ambiente, la siembra de palma africana, para la producción de biocombustibles, representa un alto peligro para la desertificación del territorio guatemalteco, debido a las condiciones en las que se realiza la producción, ya que no existe control sobre la misma.
Organizaciones indígenas y campesinas han denunciado reiteradamente los efectos negativos del crecimiento de los monocultivos de palma africana, caña de azúcar y piñón, para la generación de biodiésel, puesto que, según han dicho, con esos cultivos se contaminan los suelos con los agroquímicos usados y se puede llegar a la sequía de los ríos y la tala de los bosques.
Mañana se conmemora el Día Internacional de la lucha contra la desertificación y la sequía. Según la cartera de Ambiente, el cambio climático, la ampliación de la frontera agrícola y la actividad ganadera incrementan el riesgo de desertificación de la tierra.