Un mensaje sensato y serio


El obispo Gonzalo de Villa escribe una columna en Prensa Libre en la que aborda el tema de la muerte violenta de dos personas que conoció. Uno era el abogado Rodrigo Rosenberg que fue vicedecano de derecho en la Universidad Landí­var cuando De Villa fue Rector y el otro el sacerdote Lorenzo Rosenbagh acribillado esta semana en lo que se explicó como un asalto.


El obispo concluye hoy en su artí­culo diciendo que «ello (la situación de violencia e impunidad) nos remite a lamentar ese estado de cosas, pero también para que hagamos de la búsqueda de la verdad y de la consiguiente aplicación de la justicia un imperativo movilizador en nuestra sociedad.»

Coincidimos plenamente con la opinión del jerarca católico porque estamos rotundamente opuestos a cualquier propuesta que apunte a manotazos oportunistas de gente que quiere aprovechar la coyuntura polí­tica nacional para hacerse con el poder, pero indudablemente vemos que la situación actual ha provocado un interés especial entre la población para oponerse a un estado de cosas que es lamentable porque el régimen de impunidad en Guatemala se volvió insoportable. En ese sentido La Hora insistió desde la semana pasada en cuestiones fundamentales, a nuestro juicio, como la integración del poder judicial y la necesaria ley de comisiones de postulación, puesto que entendemos que esos son pasos importantes y significativos en la lucha por construir el Estado de Derecho en nuestro paí­s.

Creemos que la búsqueda de la verdad y la aplicación de la justicia tienen que ser, en efecto, un imperativo movilizador en nuestra sociedad, lo que debemos buscar con firmeza pero sin aspavientos ni, mucho menos, oportunismos que en las condiciones actuales puedan enredar más las cosas.

Desafortunadamente la coyuntura ha dado lugar a manipulaciones y equivocaciones muy graves porque se ha polarizado la situación. La búsqueda de la verdad implica, por supuesto, investigaciones objetivas para esclarecer los hechos, pero no puede darse ese objetivo si de entrada ya tenemos lo que construimos como «nuestra propia verdad», con una versión inapelable de la realidad nacional. Y la justicia no puede llegar sin esa verdad por lo que estimamos que es muy sensato el planteamiento del obispo Gonzalo de Villa que llama a una reflexión madura, ajena a todo tipo de exabruptos que pretenda acciones de hecho apartadas de nuestro frágil ordenamiento legal.

En resumen, es momento de participación cí­vica y no de conspiraciones o complots. Es momento de exigir justicia mediante la búsqueda de la verdad y de serenidad para aceptar ésta, cualquiera que sea al final de cuentas.