Un llamado de reflexión al Gobierno y oposición


Los últimos acontecimientos sucedidos en el interior de una de las salas del Congreso de la República, fueron más que bochornosos, la comisión expresa de delitos tipificados en el código penal y que pueden ser objeto de un proceso judicial. Las conductas observadas en las trasmisiones televisivas dejaron al descubierto la anarquí­a y abuso por parte de quienes irrumpieron una sesión a puerta cerrada de los jefes de bloque de las bancadas de diputados.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

Por otro lado, se evidenció el contubernio de las autoridades administrativas del congreso de la república con las personas que protagonizaron dicho espectáculo ; es también necesario, hacer notar las actitudes irreflexivas y tácticas dilatorias que utiliza la oposición, como ví­a alternativa para la solución de los problemas nacionales que se discuten en dicho hemiciclo.

Por su parte los diputados oficialistas, con la ayuda directa e indirecta del mecanismo oficial para lograr sus objetivos asumen conductas de intransigencia e intolerancia además de irrespeto a la dignidad propia y de sus adversarios.

Para los millones de guatemaltecos que observaron tan denigrante espectáculo, fue un claro ejemplo de lo que no debe suceder en ningún lado ni en el hemiciclo parlamentario donde se tratan asuntos de interés nacional, porque denotan el irrespeto a las instituciones; ya sea por parte de uno u otro bando polí­tico.

La impertinencia de quienes desean imponer su criterio, demuestra que dichas conductas se toman como un reflejo en la sociedad que las imita y trata de resolver sus problemas por medio de acciones violentas como el linchamiento, presión, coacción, exigencia o imposición como único medio para «persuadir» a la parte contraria.

Entiendo que el «hacer Gobierno» en cualquier institución estatal es difí­cil, pues hay muchos factores que limitan la ejecución de las plataformas ideológicas ofrecidas a los electores por los partidos que ejercen el poder; sin embargo, el hacer gobierno, no implica también que el Gobierno exhiba malas artes o imposiciones fuera de lugar utilizando los mismos subterfugios que la oposición.

La «Oposición» por su lado, al igual que cualquier oposición polí­tica, insiste en mantener una conducta de señalamientos y muy pocas veces presenta posibles soluciones a los problemas abordados lo cual incrementa más el proceso de violencia pues parcializa las opiniones del conglomerado social polarizando conductas que posteriormente se reflejaran en una sociedad más violenta.

El pueblo espera que en esta época de reflexión espiritual, y en el próximo año los polí­ticos encargados de la vida nacional, proporcionen por medio del respeto y educación, el ejemplo de actitudes positivas.