Un «libertario» en su laberinto


La contradicción esencial del «libertario» es pretender abanderar los ideales liberales a través de una práctica polí­tica oligárquica, disfrazada de neoliberal. Si consideramos que Guatemala es un paí­s con una economí­a oligopólica que impide el desarrollo del capitalismo moderno, aquella contradicción se vuelve una confusión relevante, principalmente entre las juventudes urbano metropolitanas, de esas que prefijan su verborrea con un «osea».

Julio Donis

Los movilizados de blanco por ejemplo, defienden los valores de la libertad individual, el desarrollo del régimen de la ley como garante de la individualidad humana y la justicia, sin saber que un poder oligarca es el que capitaliza esas demandas que caen en el saco de las prácticas monopólicas elitistas. El que si sabe, es el lí­der «libertario» que conduce y organiza a los ingenuos «osea» por el camino de los valores aspiracionales, que se vuelven irracionales.

Bajo esta contradicción, en Guatemala el libertario no es más que el agente neoliberal del oligarca, que enarbola la libertad de mercado y de empresa, satanizando al Estado y movilizado por valores profundamente conservadores. Menuda situación es la que se devela porque bajo esta realidad, un movimiento como el «cí­vico nacional» despliega sus demandas de igualdad ante la ley, democracia, justicia etc., sobre un proyecto polí­tico y económico que no está considerando, ni siquiera, las condiciones dignas que asegurarí­an aquellos valores. Les recuerdo que las cámaras empresariales amparan y motivan a dicho movimiento.

Las demandas libertarias del movimiento cí­vico nacional deben ser conducidas y asegurar que no rebasen su propia realidad o que no despierten de su propia contradicción, porque de lo contrario atentarí­an contra el mismí­simo poder de rancia gestión oligopólica. Uno de estos agentes «libertarios» protagonizó una indignante y deplorable agresión verbal contra la periodista Marielos Monzón, el pasado sábado. Esta reflexión se suma a muchas otras voces que reclaman y repudian el hecho, en manifiesto rechazo a cualquier acto que promueva el crimen y la violencia como supuestas soluciones a la criminalidad y la impunidad que imperan en el paí­s. La acometida del abogado Fratti contra Marielos Monzón develó que los fantasmas del pasado sucio de este paí­s, se retuercen en un laberinto construido por «libertarios», como evidencia que sólo prueba los argumentos iniciales.

Los «libertarios» como Fratti pierden el control de vez en cuando y dejan salir algunos de esos espectros que llevan nombres como «mano blanca, jaguar justiciero o MLN», en clara evocación de las prácticas terroristas del pasado. Su ensalzamiento con la «sangre y plomo» como medio de resolución de su proyecto polí­tico, es contradictorio con el ideal liberal, que enarbola la búsqueda de justicia e igualdad de oportunidades bajo un Estado de derecho, pero muy coherente con un proyecto cavernario que asegure las condiciones de desigualdad del pasado, para preservar el estado actual del paí­s, en el presente.

Aunque también cabe la posibilidad que estos arranques de prepotencia no sean descuidos, sino amenazas y ataques como preludio de un plan pro reformista de debilitamiento a la institucionalidad democrática, que no acepta reforma fiscal, que imposibilita un desarrollo económico moderno, que asegurarí­a el poder megálico de pocos sobre la pobreza de muchos. La contradicción planteada al inicio se convertirí­a entonces en una especie de doble moral libertaria.