Oculta su rostro, se desconoce su nombre y durante dos días distribuyó dinero a la gente que acudió como mosca al dulce en Times Square, en pleno centro de Nueva York.
El misterioso benefactor, que se identifica como Bailout Bill (Bill Rescate), se instaló en una casilla y entregó dinero a cientos de personas que hicieron cola en un día de pleno invierno con temperaturas bajo cero.
Desde su ventanilla y bajo el cartel «Bailout Booth» (Mostrador de Rescate) entregó a cada interesado al menos 50 dólares, en algunos casos mucho más. Tenía la cabeza cubierta con una gorra de lana, bufanda y lentes de sol.
El dato corrió como reguero de pólvora el martes y miércoles. Leon McNeil cuenta que al principió no lo creyó, pero que luego se dijo: «Esto es Nueva York, y es Times Square, entonces ¿Porqué no?»
Muchas de las personas que esperaron más de cinco horas eran víctimas de la crisis económica que afecta a Estados Unidos. Decenas de miles de personas perdieron su trabajo solamente en Nueva York.
«Estoy muy agradecido. Tal vez le dé un poco a mi madre», dijo McNeil, de 25 años, luego de recibir 50 dólares. Había perdido su empleo en la tienda Macy»s en diciembre pasado.
El objetivo de Bailout Bill es en realidad hacer publicidad para un sitio en internet, www. bailoutbooth.com, que ofrece objetos que la gente no usa.
Su portavoz, Drew Tybus, dijo que quiere ayudar a la gente común de la misma forma en que el gobierno está ayudando a bancos y otras corporaciones.
Para recibir el dinero, la gente debe contar sus problemas en público, ante una cámara y un micrófono. «Mi madre se está muriendo», dijo Mario, un hombre frágil que vestía botas de cowboy y caminaba con bastón.
«Vamos a ver qué dice Bailout Bill», le respondió el asistente, tomándolo por el hombro. Bailout Bill anuncia: «Le voy a dar 150 dólares».
Otro que se llama Curtis cuenta que es un veterano de la guerra en Irak, que tiene 500 dólares de renta, padece depresión, no puede recibir asistencia médica y sus padres están en el hospital. Se fue con 50 dólares en el bolsillo.
Juan Vásquez, de 45 años, dice estar agradecido por los 100 dólares que recibió. «Voy a poder lavar ropa, comprar comida y cigarrillos. Para alguien como yo que no tiene nada, es mucho», dijo.