Un guatemalteco en la SIP


Ayer la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa -SIP- eligió al guatemalteco Gonzalo Marroquí­n como su presidente en lo que constituye un enorme logro personal del director editorial de Prensa Libre y, sin duda alguna, un éxito para el periodismo nacional. El ascenso de Gonzalo a la Presidencia de la SIP estuvo marcado por un intenso y constante trabajo de muchos años en la entidad continental, especialmente en la comisión de Libertad de Prensa que posiblemente es la más conocida por el papel que juega en la defensa de ese derecho fundamental tan acosado en varios de los paí­ses de América.


El papel de la SIP obviamente genera controversia porque sus pronunciamientos generalmente se dirigen en contra de gobiernos a los que provoca urticaria la crí­tica periodí­stica y que tratan por todos los medios de ejercer control para silenciar esas voces contrarias a la versión oficial de la realidad. Pero no hay duda alguna de que el ejercicio de la libertad de prensa es pilar del sistema democrático y por lo tanto es vital su defensa en cualquier circunstancia. Y tampoco cabe duda de que el ejercicio del poder entra generalmente en colisión con el derecho del pueblo a la información y, sobre todo, con la libertad para emitir opiniones contrarias a la autoridad nacional, por lo que es histórico el enfrentamiento entre la prensa y los gobiernos debido a la visión diferente que tiene quien ejerce la función pública y los comunicadores que desde la llanura analizan los acontecimientos cotidianos.

Gonzalo Marroquí­n viene de una estirpe de periodistas que se forjó en la lucha inclaudicable por la libre emisión del pensamiento y que le costó a su abuelo, Clemente Marroquí­n Rojas, un largo y doloroso exilio de 14 años durante una de las peores dictaduras de la historia de Guatemala. Ese antecedente es importante porque en la actualidad vuelven a escucharse los cantos de sirena de distintas formas de dictadura que, como hace un siglo, constituyen una amenaza contra la democracia continental y en ese sentido la libre emisión del pensamiento y el papel de la Prensa es fundamental para proteger a un sistema de libertades individuales que tienen su cuna en la libertad para hablar, para expresarse y para opinar.

La Sociedad Interamericana de Prensa reúne en su seno a los dueños y editores de muchos diarios del continente americano y es, por supuesto, reflejo de la visión que ellos tienen de los problemas regionales y nacionales y como tal debe entenderse el papel que juega en la denuncia constante de las amenazas que se ciernen sobre las empresas periodí­sticas, el cual reviste importancia histórica en el momento actual.