Un gigante golpeado por la crisis financiera global


Un hombre vende maní­as, en el centro de Rio de Janeiro, como alternativa para ganarse la vida en vista de la crisis mundial que ha golpeado la economí­a brasileña.  FOTO LA HORA: AFP Antonio Scorza

Brasil, una las principales economí­as emergentes, cerró 2008 e inició 2009 como un gigante golpeado duramente por la crisis financiera global, a pesar de los enormes recursos puestos a disposición por el gobierno para enfrentar los efectos de la debacle internacional.


La moneda brasileña, el real, las exportaciones, pero sobre todo la actividad industrial y los niveles de empleo se han resentido en la primera economí­a latinoamericana, mientras el gobierno toma medidas en todos los frentes para mantener girando la rueda y sobre todo, alentar el consumo.

Entre septiembre y noviembre de 2008 Brasil utilizó 46.000 millones de dólares para proteger su moneda; en enero inyectó 42.500 millones de dólares en su banco de fomento, y esta semana anunció aumentos de 62.000 millones de dólares en su plan de inversiones en infraestructura para 2009 y 2010, para un total de 280.000 millones de dólares.

A pesar del volumen de recursos para garantizar liquidez en el mercado interno y el nivel de inversiones para reactivación de la economí­a, el paí­s sufrió en diciembre una caí­da de 12,4% de la producción industrial, el peor nivel desde 1991, y la pérdida de más de medio millón de empleos formales.

Para empeorar el escenario, la balanza comercial cerró enero con un saldo negativo de 518 millones de dólares, primer déficit mensual desde marzo de 2001.

En este cuadro, el último sondeo semanal realizado por el Banco Central (BC) reveló que el mercado redujo ligeramente su previsión para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) este año, de 2% a 1,80%. Sin embargo, ya se conocen pronósticos de retracción del PIB en el primer trimestre.

«Vamos a tener un (primer) trimestre preocupante», admitió el pasado 12 de enero el propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

En 2009 «la economí­a va a pasar por una desaceleración, pero no creo que entre en recesión», dijo esta semana el ministro de Hacienda Guido Mantega.

Analistas apuntan que el nudo del súbito deterioro de una economí­a que disfrutaba de un verdadero boom, está en la drástica reducción del crédito en el último trimestre de 2008 para el consumidor final, lo cual promovió una vertiginosa caí­da de la demanda interna, una de las fortalezas de este gigante de 186 millones de habitantes.

Durante 2008, la economí­a brasileña invirtió fuerte en aumentar la producción para responder a una creciente demanda, creando empleos al mismo tiempo; pero a partir de septiembre ese consumo cayó y las empresas se encontraron con enormes reservas sin vender.

En diciembre, por ejemplo, las ventas de bienes duraderos, como cocinas o refrigeradores, cayeron 42% con relación a noviembre, al tiempo que la producción de vehí­culos se derrumbó 49,4%.

Y comenzaron las vacaciones forzadas, sobre todo en el sector automotor, los recortes de salarios, cuando no los despidos.

Paulo Francini, director del Departamento de Estudios Económicos de la Federación de Industrias de Sao Paulo (Fiesp), explicó a la AFP que «la crisis tardó en desembarcar en Brasil, pero claramente desembarcó (…) Eso condujo a una reducción en el nivel de empleo».

Para este analista «es difí­cil hacer previsiones porque no se conoce el alcance de la crisis global».

«En lí­neas generales, creo que la reacción de Brasil será mejor que el promedio mundial. Pero para Brasil, 2009 será peor que 2008», vaticinó.

El economista Braulio Borges, de LCA Consultores, estimó que las reservas en el sector industrial podrán ser procesadas en el primer semestre, y con ello es posible prever crecimiento nuevamente en el segundo semestre.

Mientras tanto, el gobierno sigue anunciando medidas, desde pedidos del presidente para que los brasileños consuman, hasta nuevas iniciativas de inversión.

El Ejecutivo anunció en la noche del jueves que pondrá hasta 36.000 millones de dólares de sus más de 200.000 millones en reservas internacionales a disposición de empresas que tengan deudas en el exterior con vencimiento a fin de año, una iniciativa que beneficiarí­a a unas 4.000 firmas.

Algunas de las medidas del gobierno han despertado crí­ticas en los medios brasileños, como el diario O Globo, que el jueves acusó al Ejecutivo de «maquillar» el llamado Programa de Aceleración del Crecimiento «con la inclusión de obras antiguas».