Un fuerte golpe al viejo modelo


Es un hecho inobjetable que los resultados del primer referendo revocatorio de la historia de Bolivia celebrado el pasado domingo, constituyen un golpe muy fuerte a la polí­tica neoliberal prevaleciente en buena parte del continente americano.

Félix Loarca Guzmán

La consulta popular no sólo le permitió salir airoso al presidente Evo Morales, sino que ha resucitado la democracia y la institucionalidad en el hermano paí­s sudamericano, convirtiéndose en un ejemplo emblemático para América Latina en contra del saqueo y la rapiña que en nombre de la libertad y la propiedad privada han venido practicando poderosas compañí­as transnacionales con la complicidad de la oligarquí­a local.

Sin duda, la lectura más importante es el rechazo contundente del pueblo boliviano en contra del viejo modelo del capitalismo salvaje caracterizado por la concentración de la riqueza en grupos minoritarios de la población, mientras la mayorí­a vive agobiada por la miseria y la pobreza.

El desarrollo del referendo revocatorio además de fortalecer el liderazgo del presidente Evo, demostró que Bolivia está cambiando y que el pueblo apoya en forma irrestricta las reformas impulsadas por su gobierno para lograr la recuperación del control y explotación de los recursos naturales del paí­s. El pueblo boliviano sencillamente está dando lecciones de cómo llevar adelante un verdadero proceso democrático a pesar de las diversas acciones conspirativas de los sectores más reaccionarios representativos de intereses imperialistas del exterior.

De acuerdo con cifras que ya se conocen internacionalmente, cuando el presidente Evo Morales tomó posesión de su cargo, las reservas monetarias de Bolivia eran aproximadamente de 700 millones de dólares. Sin embargo, en la actualidad el nivel de esas reservas asciende a poco más de siete mil millones de dólares. Esa diferencia abismal era lo que las empresas extranjeras se llevaban del paí­s, tal como ocurre en Guatemala.

Los miembros de la clase dominante con sus aliados extranjeros, están furiosos porque ya no se seguirán enriqueciendo con el despojo del patrimonio del pueblo materializado a través de dudosas privatizaciones y otros mecanismos mediante los cuales mantení­an secuestrado al Estado boliviano.

Lo que está ocurriendo en Bolivia con las nacionalizaciones y el rescate de las empresas estatales privatizadas, le da la razón al destacado sociólogo argentino Atilio Borón, en el sentido que la lucha por la democracia en América Latina, es decir, la conquista de la igualdad, la libertad y la participación ciudadana, es insostenible al margen de la lucha contra el despotismo del capital. Más democracia implica necesariamente menos capitalismo y menos humillación.