Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE) y «gurú» de la política monetaria europea, es un firme defensor del euro, que batió la semana pasada otro récord histórico ante el dólar y es a menudo denostado en la campaña electoral francesa.
En Francia, la socialista Ségolí¨ne Royal y el liberal Nicolas Sarkozy –que se disputan este domingo la presidencia– criticaron al BCE al atribuir a un euro demasiado alto algunos de los problemas económicos del país, ya que penaliza sus exportaciones.
El pasado 27 de abril, la moneda europea cotizó a un máximo histórico de 1,3682 dólares. La anterior marca absoluta del euro, que empezó a cotizar en 1999 y que actualmente utilizan unos 320 millones de personas en 13 países, se produjo el 30 de diciembre de 2004 (1,3666 dólares).
Trichet, de 64 años, presidente del BCE desde 2003, y obsesionado con el control de la inflación en la zona euro, ha rechazado siempre esas acusaciones.
Este francés nacido en Lyon, ex inspector de Finanzas y ex gobernador del Banco de Francia, afirma que desde la instauración de la moneda única se crearon más de 12 millones de empleos en la zona euro, contra solamente tres millones en los ocho año anteriores.
«No digo que sea el euro el que ha creado todos estos empleos, pero cuando se pretende que el euro o el Banco Central Europeo y la estabilidad de los precios afectan al empleo, ello no está corroborado por las estadísticas», alega Trichet.
Desde principios de año, el euro registra una progresión del 3,5%. Y desde comienzos de 2006, se apreció casi el 16%.
Al mismo tiempo, la zona euro se ha recuperado económicamente y Alemania, primera economía de la región, que durante mucho tiempo estuvo rezagada, ha vuelto a conducir la locomotora.
Esa recuperación económica ha estado acompañada por otra de las medidas que más críticas suscitan el BCE y Trichet: la subida de las tasas de interés en la zona euro.
El BCE ya ha subido siete veces las tasas desde diciembre de 2005, cuando se ubicaban en un 2%. Cada vez lo hizo en un cuarto de punto porcentual, la última de ellas en marzo ( 0,25 puntos a 3,75%).
Es muy posible que vuelvan a elevarse en junio hasta un 4%, siempre en el contexto de la lucha anti-inflacionaria que libra Jean Claude Trichet.
Ese imparable encarecimiento del dinero ha alimentado todo tipo de rencores contra el BCE y su presidente, acusados de pensar sólo en el control de los precios, en detrimento del empleo y el crecimiento económico en la zona euro.
«Muchas veces, se nos ve (al BCE y sus dirigentes) como aislados en una torre de marfil. Sin embargo, no hay institución cuyas decisiones sean más visibles que las nuestras», señaló Trichet en recientes declaraciones al diario La Tribune.
«Todos los días somos escrutados por decenas de miles de doctores en economía», añadió, quizá con un cierto rasgo de ironía.
Este «enarca» –egresado de la prestigiosa Escuela Nacional de Administración, vivero de la alta clase política y económica francesa–, Jean Claude Trichet trabajó durante muchos años en el entorno del ex presidente Valery Giscard d’Estaing (1974-81) y del primer ministro Eduard Balladur.
Pero el gran público lo descubrió cuando, en 1993, fue nombrado gobernador del Banco de Francia. Diez años después, se convirtiría en el segundo presidente del BCE, cuya independencia es ahora cuestionada por algunos políticos, nostálgicos de las políticas monetarias soberanas en cada país.
Trichet, sin embargo, siempre sale en defensa de su ’criatura’, con cifras al apoyo: «He tenido la ocasión de constatar que un 73% de los europeos de la zona euro y, precisamente, un 73% de los franceses, aprueban la independencia del banco central frente a los gobiernos», sentenció.