Pese a la baja en el precio internacional del petróleo, la producción de etanol y biodiésel -como una alternativa energética- continúa siendo un objetivo de la agroindustria azucarera guatemalteca.
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Con más de 250 mil hectáreas de cultivo de caña de azúcar, la agroindustria azucarera es una de las más grandes e importantes actividades productivas en la economía nacional.
Se estima que los trece ingenios procesadores del endulzante natural aseguran 20 mil empleos formales y 200 mil indirectos en el país.
Sin embargo, el «sector dulce» de la economía también apunta a ser uno de los nuevos productores de energéticos verdes, como etanol y biodiésel, debido a la capacidad que se tiene en el país para ampliar la cobertura de los cultivos de caña de azúcar.
El incremento en los últimos cinco años en el precio del petróleo, y por consecuencia de los combustibles, fue uno de los factores que dieron ánimo a los azucareros para producir los energéticos.
Al estilo brasileño, la mitad de los ingenios iniciaron con la producción de alcohol para fines médicos -exportando una importante cantidad hacia Europa- pero continúa la proyección de generar energéticos.
No obstante a la baja del crudo en las últimas semanas, los agroindustriales afirman que los biocombustibles continúan como una atractiva inversión, con múltiples beneficios en diversos sectores de la sociedad.
Iniciativa
Gustavo Sagastume, representante de Tecnología Agrícola, sostiene que existen varias iniciativas por parte de los ingenios para producir etanol, sin embargo aún existen impedimentos para concretar ese objetivo.
Entre ellos, menciona la falta de un marco jurídico que regule la producción, almacenamiento, transporte y expendio de los biocombustibles, sin embargo asegura que ya se está trabajando en ese aspecto.
«Tenemos toda la gana de hacerlo, pero se necesita un marco jurídico», indica.
«Sería una gran oportunidad para la generación de empleo, ya que sería necesario cultivar el doble del terreno de caña de azúcar, y así también contratar el doble de personal», agrega.
Cuestionable
La producción de biocombustibles generó polémica en varios países latinoamericanos, por los posibles impactos en las economías internas y en la capacidad de producción de alimentos.
En Guatemala, Rafael González, de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas, estima que la producción de etanol y biodiésel puede causar problemas en materia de seguridad alimentaria.
A criterio del líder campesino, redoblar la siembra de caña de azúcar desplazaría los cultivos alimenticios, como arroz, maíz y frijol, que forman parte de la dieta básica de la mayoría de guatemaltecos.
González teme que además de desplazar cultivos, la producción de biocombustibles también atraiga las inversiones extranjeras que «probablemente serían destinadas a los alimentos.»
«Tenemos que discutir todos los impactos y las consecuencias», puntualiza González.
13
ingenios azucareros
250
mil hectáreas cultivadas con caña de azúcar
60 mil empleos directos
200 mil
indirectos
4º
exportador mundial de azúcar