Un compromiso con los pobres


El ahora presidente electo de Guatemala, ingeniero ílvaro Colom alcanzó el triunfo durante la segunda vuelta electoral del pasado domingo, gracias al contundente respaldo de las comunidades rurales en contraposición con el voto urbano de la capital que en los últimos tiempos se ha identificado con las fuerzas de la derecha oligárquica.

Félix Loarca Guzmán

Resulta significativo que el voto de los electores de 20 de los 22 departamentos que integran el territorio nacional se haya inclinado a favor de la propuesta del binomio postulado por el Partido Unidad Nacional de la Esperanza, UNE. De acuerdo con los diferentes análisis, fueron los pueblos más pobres del paí­s los que le dieron la victoria al ingeniero Colom frente a la poderosa maquinaria propagandí­stica de su contrincante, fiel representante de los intereses del gran capital.

Este hecho histórico constituye una gran responsabilidad para el nuevo gobernante, quien desde ahora tiene el compromiso de escuchar y atender las demandas sociales de los sectores rurales históricamente olvidados, especialmente las relacionadas con los temas de seguridad, educación y salud pública.

Durante una visita ayer al programa Nuestro Mundo de Canal 7 de Televisión, el presidente electo y su esposa, doña Sandra Torres de Colom, anunciaron su determinación de atender a los grupos más vulnerables como los niños, los discapacitados, las madres solteras y las personas de la tercera edad.

En el momento en que el ambiente electoral casi se ha disipado, el futuro gobernante dejó claro que los principales desafí­os del paí­s son el problema de la delincuencia, la pobreza, el hambre y el desempleo, además de su promesa de combatir sin tregua al contrabando y la corrupción.

Aun cuando no existen dudas sobre que importantes núcleos de una fracción de la derecha, fueron los que apoyaron financieramente al nuevo gobernante, ahora cuenta con el beneficio de la duda sobre su real decisión de promover polí­ticas para favorecer a los grupos más desposeí­dos de la sociedad, que fueron quienes realmente lo llevaron al triunfo. Entre los sectores que merecen urgente preocupación está el de los jubilados del Estado que tienen pensiones de hambre y que han estado clamando por una mejora en sus asignaciones, pues por la edad y condiciones de salud, ya no encuentran trabajo. Ojalá que el presidente ílvaro Colom no olvide a estas personas y que haga realidad su pensamiento de que el ser humano debe ser el centro principal de la acción del gobierno.

Por ahora sus primeros pasos al reunirse con los dirigentes de los diferentes partidos polí­ticos en busca de un pacto de gobernabilidad parecen estar bien encaminados para el progreso y la paz en Guatemala.