Un cerebro que habla y un amigo que espera


«Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora». 

Proverbio Hindú.

Violeta Cetino
usacconsultapopular@gmail.com

Aunque la oferta de acceso a textos suministrados por el Internet y otros medios electrónicos se ha incrementado enormemente, las bibliotecas siguen siendo de vital importancia para la educación, la investigación y el incremento de la cultura. Los bienes más preciados para el crecimiento cultural y social de los paí­ses se hallan en los libros, por supuesto, concentrados en una biblioteca accesible a la mayorí­a de la población.

Por eso es importante destacar la tarea que desarrolla el proyecto de Red de Bibliotecas Comunitarias, que en la actualidad cuenta con siete bibliotecas en diferentes comunidades de Guatemala, desarrollado en base al trabajo voluntario, a la autogestión comunitaria y a través de donaciones personales e institucionales.

La historia de este interesante proyecto tiene su origen en la tormenta Stan. «Luego de la tormenta Stan, un grupo organizado de la Facultad de Agronomí­a de la Usac nos solidarizamos con las comunidades afectadas en San Lucas Tolimán, Sololá. Fue allí­ donde me impactó el hecho de que se perdieran todos los libros de la biblioteca local, quedando entre el lodo las hojas sueltas de esos libros», relata Luis Roberto Orellana López, coordinador de la Red.

La primera biblioteca fue fundada en diciembre de 2005, bajo el nombre de Rodrigo Asturias. Algunas de las bibliotecas han sido bautizadas bajo el nombre de personajes que contribuyeron con el desarrollo comunitario, cultural y social del paí­s, promoviendo así­ la recuperación de la memoria histórica y la difusión del pensamiento y obra de dichos personajes. Es así­ como existe la biblioteca «Otto René Castillo», en la comunidad 29 de Diciembre en Zaragoza, Chimaltenango. Así­ también la biblioteca «Marco Augusto Quiroa», que funciona en la aldea Lo de Mejí­a II, San Juan Sacatepéquez.

En otros casos, los nombres de éstas son propuestos por las comunidades, como en el caso de la biblioteca de la «Comunidad Indí­gena y Campesina de Jalapa», San Pedro Pinula, Jalapa. También la biblioteca «CPR La Libertad», en Petén; la biblioteca de «San Idelfonso Ixtahuacán» en el municipio del mismo nombre, en Huehuetenango; y la «Biblioteca Comunitaria», en la cabecera departamental de Jalapa.

Los contactos con la comunidad para el establecimiento de una biblioteca se hacen a través de diferentes expresiones organizativas: asociaciones de mujeres, jóvenes, indí­genas y campesinos. Estos grupos organizados son quienes mantienen vivo el proyecto, ya que han generado diversidad de acciones para la gestión en beneficio de la comunidad a través de la biblioteca.

El proyecto de la Red de Bibliotecas Comunitarias está abierto a las propuestas que realicen diversas comunidades y entidades para unirse al mismo, ya sea abriendo una biblioteca o apoyando con insumos, gestión de talleres y otras actividades que refuercen a las bibliotecas que conforman la red.

Las donaciones que las personas e instituciones han brindado para la red, van desde libros, folletos, revistas y diccionarios, hasta material didáctico y aportes profesionales, como diseños gráficos, reproducción de los ejemplares del proyecto y otros.

Para obtener información de cómo participar y colaborar con este proyecto, pueden comunicarse al correo electrónico redcomunitariabibliotecas@gmail.com

¡Felicitaciones al equipo que conforma la Red Comunitaria de Bibliotecas!