No hay camino hacia la felicidad: la felicidad es el camino”: Wayne W. Dyer, escritor americano
Estamos de retorno a las labores cotidianas luego del descanso que nos permitió el asueto de la Semana Mayor.
Esperando que hayamos tomado fuerzas para echarle más ganas al trabajo diario.
Junto con mi familia aprovechamos esos días para viajar hacia Alta Verapaz, una tierra aún verde y fresca. Transitamos por esa maravillosa autopista al Atlántico que continúa trabajando el Gobierno de Taiwán como un regalo a nuestro pueblo en una demostración más que de amistad, de respeto y cariño, si a ello sumamos, las becas, las brigadas médicas, las donaciones y mucha tristeza nos dio contemplar el abandono en que el gobierno anterior dejó la ruta hacia Las Verapaces, tal y como se encontraba la ruta a la Antigua Guatemala, previo a su reparación por el actual gobierno; con enormes derrumbes en largos tramos, que dejan apenas espacio para el transitar de un vehículo de un lado de la carretera, agregando peligro a la ruta además del propio que ocasiona la neblina.
Pero una vez allá, en Cobán la alegría del reencuentro con los amigos, Fernández Chenal, la plática sobre los nuevos proyectos, los sueños y el aroma de las tazas de café que juntos disfrutamos nos hizo olvidarlo. Con ellos participamos de la elaboración de las tradicionales alfombras de aserrín pintado, utilizando moldes de madera para su diseño.
Aprovechando la época visitamos el Calvario, con su inacabable escalinata, de donde bajan las procesiones cargadas por fieles devotos. Y junto a la procesión del Miércoles Santo recorrimos las calles de la ciudad de Carlos V.
Nos dio mucho gusto observar enorme cantidad de turistas nacionales y extranjeros que llegaron a disfrutar de los paseos a las grutas, las cataratas y la tranquilidad de la propia ciudad. Así como encontrarnos en el mercado y en las ventas frente a la Gobernación.
Y al retorno no pudimos dejar de comprar las pacayas de la zona, para comerlas envueltas en huevo rebozadas en salsa de tomate, como parte de la gastronomía de la temporada.
Así como no pudimos evitar pensar en la famosa ley del anterior presidente del Congreso que traslada el descanso del 30 de junio para un día lunes o viernes para darnos oportunidad de hacer turismo interno, pero exceptúa el resto de fechas festivas. La verdad qué mal porque tal y como dice el dicho o todos hijos o todos entenados. Nuestro deseo porque todos hayamos podido disfrutar de las tradiciones de la época y hacer planes para las próximas, pues es una forma de fortalecernos como guatemaltecos.