Sin duda, uno de los sectores más vulnerables de la sociedad guatemalteca es el de los jubilados del Estado, pues por su avanzada edad sufren problemas de salud, así como el fuerte impacto de la carestía de la vida.
Las pensiones asignadas a los adultos mayores, quienes durante muchos años laboraron en las diferentes instituciones del sector público se mantienen estáticas, por la indiferencia de los sucesivos gobiernos de los últimos años, que no han cumplido con el mandato constitucional contenido en el último párrafo del artículo 114 de la Carta Magna que literalmente dice: “Conforme las posibilidades del Estado, se procederá a revisar periódicamente las cuantías asignadas a jubilaciones, pensiones y montepíos”.
En general, los jubilados tienen pensiones muy bajas con las cuales apenas sobreviven, frente al constante fenómeno de la pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional el quetzal, que cada mes vale menos como consecuencia de los groseros efectos de la inflación.
Por esa situación tan preocupante, muchos jubilados del Estado recibieron con alegría la noticia que el diputado Oliverio García Rodas presentó esta semana en el Congreso de la República, una iniciativa de ley para aumentar el monto de las jubilaciones. Para el efecto, el parlamentario explicó que la fuente de financiamiento estará constituida por las contribuciones que los actuales trabajadores activos de la administración pública cubren con destino al renglón de Clases Pasivas del Estado.
Por tratarse de un proyecto de ley con un alto espíritu humanitario, otros diputados deberían sumarse lo más pronto posible a la iniciativa del representante García Rodas.
En este caso, se deben pasar por alto los sectarismos políticos partidarios, dado que se trata de una propuesta revestida de un alto contenido de justicia social.
Los jubilados del Estado tienen la esperanza de que la referida iniciativa será acogida con simpatía en el seno de los diferentes bloques parlamentarios, para que pronto la misma se convierta en una mejora en las cuantías de las pensiones, y de esta manera, llevar un poco de tranquilidad económica a los hogares de miles de hombres y mujeres, quienes por su avanzada edad, ya no tienen la posibilidad de conseguir un empleo, y que además, son de los más castigados con los constantes aumentos de precios de los artículos de consumo diario.
Coincidentemente, ayer la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, hizo varios anuncios en cadena nacional de radio y televisión, entre ellos la decisión de su gobierno de aumentar un 11 por ciento al monto de las jubilaciones.
En el curso de los últimos años, la gobernante sudamericana se ha ganado el cariño y el apoyo de amplios sectores del pueblo argentino, como resultado de numerosas acciones de profunda orientación social destinadas a reducir la brecha de la desigualdad.