Un año de pontificado


EDUardo-Blandon-2013

En la reciente publicación de la revista La Civiltà Cattolica el Editorial presenta lo que a su juicio son siete rasgos que caracterizarían el pontificado del Papa Francisco.  Los comparto con usted, no porque me parezcan únicos y del todo reveladores, pero sí como un intento de comprensión de la labor realizada hasta ahora por la más alta autoridad de la Iglesia Católica.

Eduardo Blandón


En primer lugar, se afirma que el pontificado de Bergoglio en este primer año ha sido “profético”.  Francisco sería el hombre que interpretaría los signos de los tiempos a la luz de una lectura nueva del Evangelio.   No es quien se encajona en viejos paradigmas sino el anunciador incómodo que renueva el antiguo orden.  Su profecía, dice el texto, debe entenderse al estilo de Yves Congar, realizada por quien “confiere al movimiento del tiempo su verdadera relación con el designio de Dios”.
 
     Un pontificado de encuentro.  El Papa Francisco, explica La Civiltà apunta a la cualidad de la comunicación establecida con la Iglesia y la gente. El Papa no sólo estaría al mando de la Iglesia, sino que es plenamente consciente de ser un Obispo con su pueblo.  Esto explicaría la razón por la que el jerarca mantiene una actitud de cercanía con la gente, su lenguaje llano, su proximidad con los jóvenes y los constantes llamados de atención para que los sacerdotes y religiosos conozcan a sus ovejas.
      
     Un pontificado dramático.  “El Papa tiene una visión agónica y agonística de la realidad, podemos decir en este sentido ‘militante’”.  La revista jesuita dice que Bergoglio asume la espiritualidad de san Ignacio en el sentido de considerar a “Cristo, nuestro sumo capitán y señor” y “Lucifer, enemigo mortal de nuestra naturaleza humana”.  Para Bergoglio hay una inevitable dimensión de beligerancia en el modus vivendi cristiano.  La vida cristiana es una lucha.
 
     Un pontificado de discernimiento.  Esta es otra característica del pontífice de la Compañía de Jesús.  El pontificado del Papa Francisco tiene en el discernimiento el corazón de su proyección en la historia.  Es una actitud interior que empuja a estar abierto a encontrar a Dios donde Él se haga encontrar, y no solo en perímetros bien definidos.
      
     Un pontificado del “pensamiento incompleto”.  En Francisco no se encuentra al sabio que desde sus conocimientos se impone, sino al hombre espiritual que reconoce los límites del pensamiento.  Eso explica su “pensamiento abierto”.  Su disponibilidad para escuchar y aprender lo bueno que se pueda encontrar en un mundo creado por Dios.
      
     Un pontificado de tensión entre espíritu e institución. Aquí se trata de interpretar las acciones del Vicario de Cristo desde el balance de quien reconoce la fuerza creativa del Espíritu Santo y las modalidades de acción encarnadas en estructuras humanas.  Reconoce el ímpetu y la fuerza del Evangelio y las encarna en la Iglesia que dirige.
      
     Un pontificado de frontera y de desafíos.  El Papa Bergoglio reconoce la vocación a la que ha sido llamado y emprende su tarea con la confianza que solo da la fe.  Y aunque la utopía parece inalcanzable, arroja las redes y espera en la fuerza del buen Dios.