El desenlace del caso de las enfermeras y el médico búlgaros presos en Libia por haber inoculado el virus del sida en niños aparecía el lunes cercano ante la presencia en Trípoli de la comisaria europea de Relaciones Exteriores y la esposa del presidente francés para abogar por su liberación.
La esperanza de una solución para un drama que dura ya ocho años resurgió el domingo con la llegada a suelo libio de la comisaria europea, Benita Ferrero-Waldner, y de Cecilia Sarkozy, acompañada por el secretario general de la presidencia francesa, Claude Guéant.
La esposa del presidente francés, Nicolas Sarkozy, se entrevistó en la capital libia con la hija del presidente Muammar Kadafi, mientras que Ferrero-Waldner negociaba con las autoridades de Trípoli por cuenta de la Unión Europea (UE), según una fuente diplomática.
Cecilia Sarkozy se reunió con Aicha Kadafi, directora de una organización caritativa, añadió la misma fuente. En cambio, no se entrevistó con el presidente Kadafi, que se encuentra en Sirte, su ciudad natal a 500 km al este de Trípoli, agregó.
Sin embargo, el líder libio tiene previsto entrevistarse con el presidente Sarkozy el miércoles, cuando el mandatario francés viaje a Libia, informó el lunes una fuente oficial libia.
Según la presidencia francesa, Nicolas Sarkozy se entrevistó en la noche del domingo con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, para acelerar una posible solución y obtener «la liberación de las cinco enfermeras y del médico búlgaros y su repatriación inmediata», señaló una nota.
En Trípoli, Ferrero-Waldner se reunió durante la noche con responsables libios, que le presentaron sus condiciones para la liberación y repatriación de los seis condenados.
Su condena a muerte fue conmutada la semana pasada por cadena perpetua, abriendo así el camino a su posible extradición a Bulgaria.
Una fuente diplomática de la capital libia afirmó que Ferrero-Waldner se reunió con responsables de la cancillería libia, que solicitaron «una completa normalización de las relaciones entre Libia y la UE en todos los sectores», así como garantías para el tratamiento médico de los niños infectados con el sida.
En Bruselas, donde el lunes está prevista una reunión sobre el caso, el ministro búlgaro de Relaciones Exteriores, Ivailo Kalfin, consideró que las negociaciones sobre la liberación de las enfermeras y del médico –de origen palestino pero naturalizado búlgaro– deben terminar durante la jornada, si bien se mostró prudente sobre su regreso a Bulgaria.
«Estamos en una etapa en la que las decisiones son puramente políticas. Si los libios muestran buena voluntad política, su traslado puede realizarse muy rápidamente», añadió antes de la reunión con sus homólogos europeos en Bruselas.
Cecilia Sarkozy y Guéant ya viajaron a Libia el 12 de julio para visitar a las enfermeras, acusadas desde 1999 de haber inoculado el virus del sida a más de 400 niños de un hospital libio.
En París, una fuente gubernamental especificó que la misión de Cecilia Sarkozy en Libia no forma parte de la diplomacia clásica y se encuadra en el terreno humanitario.