UE quiere negociar con EE.UU.


Nicolas Sarkozy (D), presidente francés, indicó que podrí­a haber una cumbre de acuerdos con Estados Unidos antes de que finalice el año.

Tras haberse puesto de acuerdo sobre un plan masivo de rescate bancario, la Unión Europea (UE) se centra ahora en las negociaciones para renovar el sistema financiero mundial, para lo que espera obtener mañana en Camp David el aval del presidente norteamericano George W. Bush.


La semana ha estado marcada por una intensa movilización: cumbre de los 15 paí­ses de la Eurozona el domingo en Parí­s para adoptar un plan de acción en el sector bancario y acuerdo para ampliar la medida al conjunto de los 27 miembros de la UE en la cumbre europea de miércoles y ayer en Bruselas.

Europa dio el ejemplo al anunciar medidas coordinadas de nacionalización de los bancos. Su plan de acción prevé la posible entrada de los Estados en el capital de bancos en dificultades y una garantí­a para los préstamos interbancarios.

De su lado, Estados Unidos siguió esas iniciativas el martes, decidiendo convertirse en accionista de nueve grandes bancos norteamericanos, una medida inédita desde los años 1930.

La próxima etapa tendrá lugar mañana, con la reunión entre Bush, el presidente francés Nicolas Sarkozy y el titular de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso en la residencia presidencial de Camp David.

Los tres responsables hablarán de la crisis financiera. Los europeos piensan aprovechar la ocasión para presionar a Estados Unidos para que acepte una gran reunión de refundación del capitalismo financiero antes de fin de año, una idea que recibió el apoyo de los 27 paí­ses de la UE en la cumbre de Bruselas.

Europa reprocha a Estados Unidos haberse negado durante demasiado tiempo a intervenir en nombre del liberalismo económico, permitiendo a los inversionistas efectuar operaciones cada vez más arriesgadas y opacas.

«Europa quiere la cumbre antes de fin de año. Europa la pide y Europa la conseguirá», dijo ayer Sarkozy.

«Europa lucha para que esa cumbre se traduzca en decisiones concretas y no simplemente en principios», insistió.

Esta cumbre de las grandes economí­as del G8 (EEUU, Francia, Alemania, Reino Unido, Japón, Canadá, Italia y Rusia), que podrí­a ampliarse a los paí­ses emergentes, se llevarí­a a cabo «de preferencia en Nueva York, donde todo comenzó», agregó Sarkozy.

Se tratarí­a de ocuparse de la vigilancia de las agencias de calificación, acusadas de no haber hecho su trabajo durante la crisis financiera, y los fondos especulativos (hedge funds).

Además, los europeos querrí­an superar las reticencias norteamericanas respecto a una instancia de supervisión mundial de los mercados, un control que por ahora sigue en manos de cada paí­s.

«Una prioridad urgente es reforzar la coordinación a nivel internacional y en particular con Estados Unidos», dijo Durao Barroso.

En ese sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) podrí­a desempeñar un papel importante.