Con la mente puesta en la cuestión energética, pero también en temas como democracia y derechos humanos, la Unión Europea y la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) anunciaron hoy en Bruselas su intención de cooperar más estrechamente en Asia Central, socio clave de cara al futuro.
El objetivo es que Europa se acerque a las cinco ex repúblicas soviéticas de Asia Central (Kazajastán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán), que forman parte de la OSCE, pero continúan bajo fuerte influencia de Rusia e integran la Comunidad de Estados Independientes (CEI), creada tras la desintegración de la URSS.
«Para la Unión Europea, Asia Central es una prioridad importantísima. Y lo es también es para la OSCE. Por eso este año tenemos la posibilidad de profundizar nuestras relaciones con esa región», dijo el Alto Representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana, tras una reunión de responsables europeos en Bruselas.
En efecto, la presidencia alemana de la UE quiere aprobar durante su mandato semestral una «estrategia» europea de cara a esa región, en la cual la OSCE puede desempeñar un papel fundamental, indicó el ministro alemán de Estado para Relaciones Exteriores, Gunter Gloser.
«La prioridad es aprobar una estrategia para la región al final de la presidencia. Si desarrollamos una estrategia, necesitamos actores que puedan actuar en la región, y precisamente la OSCE está presente allí», afirmó el ministro alemán.
Por el momento, la UE ha logrado estrechar los vínculos sólo con algunos de esos países.
Por ejemplo, en diciembre pasado el bloque firmó un principio de acuerdo con Kazajastán para cooperar en el sector energético, convertido en una de las prioridades de la política exterior del bloque para tratar de reducir su dependencia de Rusia.
El acuerdo establece «las bases de una cooperación energética con uno de los actores del sector más importantes de la región del Mar Caspio», teniendo en cuenta que Kazajastán posee grandes reservas de petróleo y gas y el 20% de las reservas mundiales de uranio.
Si bien la cuestión energética es la que más interesa a Europa, Solana y Gloser explicaron que la cooperación también abarca otros temas importantes para la UE y la OSCE, como la democratización y los derechos humanos.
«Hay muchos terrenos en los cuales esta cooperación se puede ampliar. No se trata tan sólo de la cuestión económica o de la energía, que sin dudas son temas importantes, sino también de la democratización, el diálogo con la sociedad civil, la educación», enumeró Gloser.
El anuncio de un acercamiento entre la UE y esta región estratégica, y muchas veces olvidada, fue recibido con «satisfacción» por el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel íngel Moratinos, presente en la reunión en representación de la presidencia anual de la OSCE.
«Todos los esfuerzos que pueda hacer la Unión Europea para acompañar los procesos de modernización política, social y económica, de la región serán bienvenidos», dijo Moratinos, recordando que uno de los países en cuestión, Kazajastán, ha presentado su candidatura a la presidencia de la OSCE, sin lograr consenso entre sus 56 miembros.
«Esperamos que al concluir la presidencia española tengamos avances importantes en los procesos de reforma de Kazajastán, que puedan acompañar y facilitar una decisión definitiva sobre su solicitud», concluyó, reafirmando el objetivo de su país de vencer las reticencias que la candidatua kazaja ha despertado.