UE plantea primeras peticiones


Confianza. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, afirmó su confianza en el presidente electo de Francia, Nicolas Sarkozy.

Varios dirigentes europeos pidieron al electo presidente Nicolas Sarkozy que vuelva a convertir a Francia en uno de los motores de Europa, especialmente en la renegociación del nuevo tratado para reemplazar la Constitución europea rechazada por el «no» de franceses y holandeses en 2005.


Sin embargo, los expertos creen que si bien Sarozy puede ayudar a resolver rápidamente el problema del Tratado constitucional, complicará la cooperación entre los 27 a partir de una defensa enérgica de los intereses franceses.

Poco después de la elección del reemplazo de Jacques Chirac, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, manifestó su «plena confianza» en Sarkozy para que «ejerza un papel motor en la resolución de la cuestión institucional y la consolidación de la Europa polí­tica».

La canciller alemana íngela Merkel, que empuja a los Estados miembros a decidir en junio una renegociación rápida de la paralizada Constitución, dijo el lunes estar lista a «intensificar» la cooperación franco-alemana para llegar a una solución.

El primer ministro liberal danés, Anders Fogh Rasmussen, también estimó que la elección de Sarkozy, quien descartó organizar un nuevo referendo en Francia y propone un tratado simplificado, volví­a «probable» la redacción antes de fines de 2007 de ese nuevo texto que debe facilitar las decisiones entre los 27 miembros del bloque.

Para el analista sueco Gí¶ran Von Sydow, la victoria de Sarkozy «facilita claramente las cosas para la Constitución y se podrá avanzar más rápido que con (la socialista Ségolí¨ne) Royal».

Pero en otros aspectos de la cooperación europea, Von Sydow, como otros analistas, teme un cierto egoí­smo de parte del electo presidente.

«Sarkozy es al mismo tiempo una oportunidad y un riesgo para la polí­tica europea», subrayó en ese sentido el eurodiputado social-demócrata Jo Leinen.

«Una oportunidad porque va a reformar Francia y va a querer una Europa más fuerte, alentando las polí­ticas que den a Europa un voz en el mundo. Pero también un riesgo, porque Europa es como una familia en la que es necesario ser cooperativo. Si trata de ser un Napoleón o un Luis XIV, no será bueno ni para Francia ni para Europa», advirtió.

«Hay una incertidumbre porque no se sabe con qué intensidad seguirá ciertas posiciones» presentadas durante la campaña electoral, subrayó Von Sydow, que ve a Sarkozy rivalizando con Merkel por el tí­tulo de dirigente europeo más influyente.

Entre las incertidumbres figura la energí­a que pondrá Sarkozy para bloquear el ingreso de Turquí­a a la Unión Europea, un tema en el cual Durao Barroso pidió al electo presidente no precipitarse.

Otro tema a seguir de cerca es la actitud de Sarkozy frente al Banco Central Europeo y el euro fuerte.

Si continúa criticando la apreciación de la moneda única, como lo ha hecho durante la campaña, podrí­a tensar las relaciones con Alemania, subrayó Martin Koopmann, experto del Consejo alemán de Relaciones Internacionales, un instituto de estudio con sede en Berlí­n.