La Comisión Europea tiene previsto indicar mañana el alcance limitado de las reformas efectuadas por Turquía en el último año, aunque sus críticas no tendrán consecuencias negativas en las ya de por sí difíciles negociaciones de adhesión del país de mayoría musulmana a la Unión Europea.
En 2006, el informe anual de Bruselas sobre el avance de Turquía hacia la UE fue muy crítico y condujo unas semanas más tarde al congelamiento de una parte del proceso de adhesión abierto en octubre de 2005 a raíz de la cuestión chipriota.
En esta ocasión, el informe de la Comisión juzgará que «en 2007 se cumplieron progresos limitados en las reformas políticas», según indicó una fuente europea.
Si la realidad es que no se registraron avances en la cuestión de Chipre y que Turquía continúa rechazando el acceso a sus puertos y aeropuertos de los navíos y aviones greco-chipriotas, Bruselas no volverá a hacer de ese tema el eje de su evaluación, sin por ello olvidarlo.
El informe del martes debería simplemente señalar «las deficiencias y los progresos» ya mencionados en otras ocasiones por Bruselas, según fuentes europeas.
En el texto, la Comisión tendría previsto destacar la forma en la que Turquía logró salir de la crisis política sufrida a mediados de año, aunque insistiría también en la necesidad de reformas «urgentes», como la revisión del artículo 301 del código penal que permite llevar ante la justicia a intelectuales por atentar contra la «identidad turca».
El control civil de las fuerzas armadas, la protección de los derechos de las mujeres, los niños y los sindicatos y la lucha contra la corrupción también tendrían su lugar en el informe, sin dejar de lado la cuestión de los derechos de las minorías, en particular los kurdos.
Pero el informe del martes no se ocupará de forma específica de la amenaza de Turquía de llevar a cabo una incursión en el norte de Irak para combatir a los rebeldes kurdos que allí se refugian, de acuerdo con las fuentes europeas consultadas.
A pesar de la larga lista de críticas, la Comisión debería empujar a la UE a avanzar en las negociaciones de adhesión, aprovechando el clima relativamente distendido entre las partes.
«Deberíamos abrir nuevos capítulo sin demora. Por lo menos dos podrían ser abiertos en las próximas semanas», declaró el comisario europeo de Ampliación, Olli Rehn, en el Europarlamento.
Desde el inicio de las negociaciones en 2005, sólo se abrieron 4 de los 35 capítulos temáticos, una cifra muy inferior a los 14 abiertos con Croacia, que comenzó su camino hacia la UE al mismo tiempo.
El informe sobre Turquía se enmarcar en la presentación de trabajos de la UE sobre los otros países aspirantes a la adhesión, entre ellos Croacia, Macedonia (candidato oficial), Albania, Montenegro, Bosnia Herzegovina y Serbia, menos avanzados en su camino al bloque.
La Comisión Europea sólo prevé nuevas ampliaciones de la Unión Europea a los Balcanes o Turquía a mediano o largo plazo, según un proyecto de informe sobre esta controvertida cuestión que será dado a conocer el martes en Bruselas.
«A los países de los Balcanes y Turquía se les dio una perspectiva de convertirse en miembros de la UE una vez que cumpliesen las condiciones establecidas. Dado el estado actual de preparación de esos países, su adhesión debería tener lugar a mediano o largo plazo», indica el texto del informe anual de la Comisión sobre la ampliación, del cual la AFP obtuvo una copia.
En los Balcanes (Croacia, Macedonia, Albania, Montenegro, Bosnia-Herzegovina y Serbia), Bruselas señala que «en varios países el proceso de reforma se desaceleró» en 2007.
Por ello, y en particular, la Comisión reclama esfuerzos para mejorar los sistemas judiciales y la lucha contra la corrupción, fenómeno que «sigue ampliamente expandido y profundamente arraigado en la sociedad».
Con este panorama, el mejor posicionado es Croacia, único país de los Balcanes en haber comenzado negociaciones de adhesión con la UE en octubre de 2005.
En efecto, Bruselas cree que durante 2008 es «posible» lograr «progresos importantes» en el proceso de adhesión de Zagreb.
En cambio, la Comisión es muy dura con Bosnia-Herzegovina, país en el cual «la retórica provocativa de los dirigentes políticos claves frenó las reformas», dando por resultado una «desaceleración» de los progresos.
La ausencia de un acuerdo político sobre la reforma de la policía sigue impidiendo a la Comisión recomendar la firma con Sarajevo del Acuerdo de Estabilización y Asociación, primer paso en el camino hacia la UE.
Serbia, donde «las fuerzas democráticas continúan siendo frágiles», también es objeto de críticas de la Comisión, que denuncia «una desaceleración en el ritmo general de las reformas» vinculado con las «vivas tensiones entre los partidos políticos» durante los meses que siguieron a las elecciones legislativas de enero.
De todos modos, y por cuestiones de coyuntura vinculada con el futuro estatuto de Kosovo, el único obstáculo para que Belgrado firme un acuerdo de asociación con la UE es la ausencia de su parte de una «completa cooperación» con el Tribunal Penal Internacional (TPI) para la ex Yugoslavia.
En cuanto a Turquía, que abrió las negociaciones de adhesión con el bloque en octubre de 2005, Bruselas tiene previsto indicar el martes el alcance «limitado» de las reformas efectuados por Ankara en el último año.
Sin embargo, sus críticas no tendrán consecuencias negativas en las ya de por sí difíciles discusiones de adhesión del país de mayoría musulmana a la Unión Europea.