UE busca autorizar el proyecto Galileo


Imagen idealizada por computadora de cómo lucirí­a el satélite Galileo en el espacio exterior.

Los 27 paí­ses de la Unión Europea tienen previsto dar luz verde final el jueves al sistema europeo de navegación satelital Galileo, con la condición de superar las últimas reivindicaciones nacionales sobre el reparto de los futuros contratos industriales del proyecto.


Eurodiputados y ministros europeos de Presupuesto habí­an eliminado el viernes por la noche el primer gran obstáculo para Galileo, con un acuerdo para financiar con fondos comunitarios de 2007 y 2008 los 2.400 millones de euros (unos 3.560 millones de dólares) requeridos para avanzar en el proyecto.

Los dos tercios de esta suma serán obtenidos de fondos agrí­colas no utilizados este año, mientras que el resto saldrá de otros programas de investigación para 2008.

Para la presidencia portuguesa de la UE, el inesperado acuerdo sobre el financiamiento presupuestario «significó un gran paso adelante» en el objetivo de poner en funcionamiento hacia fines de 2012 al competidor europeo del sistema militar norteamericano GPS.

Ahora, los ministros europeos de Transporte buscarán el jueves en una reunión en Bruselas encontrar un compromiso sobre la organización de la competencia de la industria a través de llamados a licitación.

Alemania, el único paí­s en votar en contra del presupuesto de Galileo el viernes por la noche tras intentar sin éxito formar una minorí­a de bloqueo, se declaró satisfecha de las garantí­as brindadas por Bruselas en lo concerniente a la participación de sus industriales.

En ese marco, los alemanes deberí­an liderar con la compañí­a Astrium (filial de EADS) la construcción de los 26 satélites que se sumarán a los cuatro inscritos en la fase inicial del proyecto.

Además, Alemania deberí­a disponer de uno de los dos centros de control en tierra, con Italia.

Este reparto ha provocado tensiones con España, que acusa a Berlí­n y Roma de obstaculizar su participación en el proyecto.

España, que se abstuvo de votar el viernes en la cuestión del presupuesto, reivindica un centro de control en tierra, lo que podrí­a dar lugar a nuevas disputas el jueves.

«Se debe encontrar un equilibrio entre las reglas de la competencia y el hecho de que cierto numero de empresas ya han trabajado en el proyecto en los últimos siete años», explicó la presidencia de la UE.

Fustigado por sus rivalidades y lentitud, un consorcio formado en 2000 por ocho grandes grupos de la industria espacial europea habí­a sido descartado en junio pasado del financiamiento semi público planteado en un principio por Galileo.

Sin embargo, serán los mismos protagonistas, más algunos grupos nuevos de talla más modesta, los que competirán para adjudicarse los contratos del proyecto de radionavegación satelital financiado a partir de ahora sólo por los contribuyentes europeos.

Por el momento, la Comisión Europea dividió la torta en seis partes: satélites, lanzadores, programas informáticos, estaciones en tierra, centros de control y gestión.

Bruselas estableció reglas para evitar la acumulación (no más de dos por grupo) y la obligación de subcontratar (a un altura del 40%), de modo de permitir la participación de un cierto número de PYMES (pequeñas y medianas empresas).

De todos modos, en un sector muy concentrado y especí­fico como éste, algunas empresas son inevitables para tomar a su cargo ciertas partes del proyecto.

Competidor del GPS

El futuro sistema europeo de radionavegación por satélite Galileo, que deberí­a estar operativo a fines de 2012, busca permitir a los europeos disponer de su propia tecnologí­a, más desarrollada y, sobre todo, independiente de su homólogo militar norteamericano GPS.

La navegación satelital es una tecnologí­a que permite a los usuarios conocer su ubicación en el mundo entero con gran precisión en todo momento.

Sus aplicaciones son múltiples: guí­a de conductores de automóviles, de aviones al aterrizar o de barcos que se acercan a puerto, vigilancia de los movimientos de pesca y de contenedores de mercancí­as, explotación minera, instalación de oleoductos, transacciones financieras, etc…

Galileo promete una precisión de localización de un metro, en lugar de la decena de metros que ofrece el actual GPS (Global Positioning System).

Mientras espera tener en funcionamiento su programa, la Unión Europea desarrolla EGNOS, un sistema que mejora la calidad de las señales emitidas por el GPS.

Los europeos subrayan el riesgo de depender de un sistema militar, gratuito para los usuarios civiles, pero que puede ser manipulado por Washington en caso de conflicto, como ya ocurrió durante la Guerra del Golfo.

De todos modos, la carrera de la navegación satelital no hace más que comenzar, y los norteamericanos preparan de su lado la tercera generación del GPS, más preciso y fuera de todo control militar.

Además, los rusos están reorganizando su sistema Glonass, no muy eficaz, y China desarrolla su propio proyecto.

En cuanto a Galileo, estará integrado por una constelación de 30 satélites colocados en órbita a unos 20.000 km de altitud.

Por el momento, un sólo satélite experimental fue lanzado en diciembre de 2005, mientras se aguarda la puesta en órbita de un segundo, también experimental.

La idea es lanzar luego los primeros cuatro satélites de la constelación, financiados con dinero público en el marco de la fase inicial de desarrollo de proyecto.

Galileo y el GPS serán compatibles para el usuario civil. Los europeos aceptaron modificar levemente la frecuencias que utilizarán para no perturbar la que ocupa actualmente la aplicación militar del GPS norteamericano.