UE aprueba su mayor TLC con Corea


La UE envió el jueves una señal en favor del librecambismo, al aprobar con Corea del Sur su mayor TLC. AFP

La UE envió hoy una señal en favor del librecambismo, al aprobar con Corea del Sur su mayor TLC, en momentos en que Bruselas trata de acelerar las negociaciones para un acuerdo similar con Mercosur, pese a las reservas de Francia, inquieta por sus intereses agrí­colas.


Después de tres años de negociaciones, cerradas en 2009, los 27 aprobaron en una cumbre en Bruselas la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Corea del Sur, paí­s con el que esperan «duplicar» sus intercambios «a medio plazo».

Se trata del «primer acuerdo de una generación que unirá a Europa y Asia (…) en un ví­nculo económico más estrecho», se felicitó el canciller belga, Steven Vanackere, cuyo paí­s preside este semestre la Unión Europea (UE).

El acuerdo, que será rubricado el 6 de octubre en Bruselas, recibió luz verde después de que Italia renunciara a ejercer su derecho a veto.

Roma, que se habí­a mostrado inquieta por el impacto del acuerdo sobre su industria del automóvil, liderada por el gigante Fiat, obtuvo a cambio de su consentimiento un aplazamiento de seis meses para la entrada en vigor del TLC, hasta el 1 de julio de 2011, previa ratificación del Parlamento Europeo.

El acuerdo está igualmente pendiente de un compromiso final sobre una «cláusula de salvaguarda» para el sector del automóvil, que permitirá a los europeos beneficiarse de un mecanismo especial en caso de que se disparen las importaciones de vehí­culos coreanos amenazando a los fabricantes del continente.

El TLC con Corea del Sur está llamado a permitir la supresión de buena parte de los aranceles en los intercambios y aumentar el volumen de las exportaciones europeas hasta 19.000 millones de euros anuales.

«Espero que hoy podamos concluir que se ha encarrilado de nuevo la polí­tica comercial de la UE», que mantiene abiertas negociaciones con paí­ses como India y Canadá, además del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), afirmó Vanackere.

«Es una señal de que estamos abiertos a los negocios», coincidió la Comisión Europea, que negocia los TLC en nombre de los paí­ses miembros del bloque.

Pero mientras Bruselas quiere ahuyentar el fantasma del proteccionismo que planea sobre el comercio mundial tras la crisis económica y acelerar las tratativas con la región de Mercosur, Francia se empeña en poner frenos.

«Europa no es el vertedero de los productos agrí­colas de Sudamérica», espetó el martes el ministro francés de Agricultura, Bruno Le Maire, rechazando la reanudación de las negociaciones, en mayo, tras una suspensión de seis años.

Francia se opone a un TLC con Mercosur al estimar que podrí­a cuestionar la polí­tica de subsidios agrí­colas de la UE, del que es el mayor beneficiario, y en su favor ha logrado reunir a una decena de los 27 paí­ses de la Unión.

Pero la Comisión no está dispuesta a ceder: de visita a Brasil y Argentina para impulsar esas negociaciones, el comisario europeo de Comercio, Karel de Gucht, recordó el miércoles a Francia que Bruselas dispone de un mandato de los paí­ses de la UE para negociar.

«La posición francesa es conocida (…) lo tendremos en cuenta», pero «es la Comisión la que negocia y deben respetarlo», dijo De Gucht, que confí­a en cerrar un acuerdo a mediados de 2011.

La Comisión calcula que un TLC con Mercosur, que hasta ahora no ha firmado un acuerdo de ese calado con ningún rival comercial de Europa, como Estados Unidos, aportarí­a unos 4.500 millones de euros anuales a cada bloque.

Pero fuentes diplomáticas del Mercosur en Bruselas, cercanas a las negociaciones, auguran un camino plagado de obstáculos.

«El librecambismo no está de moda» en Europa con la crisis económica y las objeciones de Francia, que «puede amenazar como hizo Italia» con Corea del Sur con utilizar su derecho a veto, «dificultarán» el acuerdo, dijeron a la AFP.

La próxima ronda de negociaciones entre la UE y Mercosur se celebrará en Bruselas del 11 al 15 de octubre.