¡Two Nations!


La expresión, que ha dado vuelta al globo especialmente en aquellas naciones de lo que se ha dado en llamar modernamente «Tercer Mundo», no es nueva, es más, es centenaria. Y como otros muchas expresiones que han quedado grabadas en la memoria popular, se han convertido en argumentos de lucha.

Carlos E. Wer

Esta, especialmente, ha quedado grabada en las anotaciones de la compañera de uno de los pensadores más importantes del siglo XX. Un pensador que lega al mundo una prolí­fica obra y que, de paso, se convierte en uno de los personajes que cambiaron el rumbo de la historia.

Luego de intensas jornadas en Europa, especialmente en Alemania y Suiza en las que desarrollara toda una infraestructura que permitiera a los distintos grupos que trabajaban para hacer llegar a los obreros, no solamente noticias, sino los métodos de organización y de lucha que los pudiera llevar al cambio social por el cual propugnaban.

Las exigencias de seguridad que acompañan a quienes se oponen a cualquier tipo de regí­menes polí­ticos, quienes se convierten inmediatamente en «enemigos del sistema» y por lo tanto perseguidos por los organismos de seguridad del Estado, o obliga a trasladarse a Inglaterra, para poder mantener su periódico «La Chispa», mediante el cual mantení­a los lazos de comunicación con los grupos social-demócratas, el «bund» judí­o, los revolucionarios, los economistas y toda la gama de organizaciones que promoví­an el cambio en su paí­s.

Ya en Londres, en la «city» que es el centro de las polí­ticas liberales e imperiales, nacidas del eterno sueño de reconvertir a la Gran Bretaña en el imperio que generara la Compañí­a de las Indias Orientales y su ideólogo Adam Smith (empleado de aquella), publicado al mismo tiempo (1776), que se producí­a en el otro extremo del mundo la instauración de la primera república perfectamente soberana en la ex colonia británica de los Estados Unidos de América, se dedica a la observación y al estudio, acompañado de la tradicional espesa niebla londinense.

Los contrastes observados en la «meca del capitalismo», en el que se combinan los extremos que provoca el sistema, son precisamente los que provocan en Lenin la expresión Two Nations, expresión que en nuestro idioma, se ha convertido en motivo de lucha de los pueblos pobres del mundo, en que el sistema los ha condenado a esa miserable situación.

¿Habrá alguien en Guatemala que se atreva a decir que no existen dos Guatemalas? ¿Habrá alguien, que todaví­a sea tan ciego, o tan torpe que pueda ante las evidencias, y la calificación del propio PNUD, negar las miserables condiciones en que vive la mayor parte de la población de nuestra tierra?

¿Habrá alguien que pueda negar que nuestra Guatemala ha sido y sigue siendo explotada por una minorí­a, que es la que conforma la «primera Guatemala?

Los cambios que se dan en el mundo, en un mundo que se fracciona ante la crisis económica financiera provocada, precisamente por la implementación de las bestiales polí­ticas económicas neoliberales, es necesario visualizar en nuestra Guatemala, la imperiosa necesidad de cambio. Un cambio que permita a la mayorí­a de la población poder acceder al provecho de las riquezas de las cuales son propietarios.

Quien hace más de cien años visualizó en Londres la existencia de dos naciones, quizá también pensó, que en cualquier parte del mundo en el que se impongan esas polí­ticas, también, más tarde o más temprano, generará la fuerza para liberarse de ellas.