«La dictadura mediática quiere suplantar a la dictadura militar.»
Aram Aharonian, periodista uruguayo.
Montones de basura amanecieron en el Parque de la Constitución ayer. De acuerdo con los organizadores del evento, alrededor de 50 mil personas se congregaron frente al escenario construido por TV Azteca para presenciar un concierto del programa «La Academia».
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Fue impresionante la producción de esta transnacional mexicana de la comunicación para mostrar a la muchedumbre que se congregó en el centro de nuestra ciudad para participar en este evento mediático.
Grandes montañas de basura quedaron frente al Palacio Nacional de la Cultura luego de la farra de la noche del domingo. Lo pudimos observar gracias a la «caja boba»: miles de personas vitoreando a un grupo de muchachos que han hecho de todo para alcanzar unos cuantos minutos de fama; un Palacio Nacional de la Cultura bellamente iluminado; un escenario nunca antes visto en el kilómetro 0 del país; luces, juegos pirotécnicos, una mega producción…
Lo que nunca vimos a través de la televisión, lo que fue cuidadosamente ocultado desde la tarde del 10 de diciembre -Día Internacional de los Derechos Humanos-, con la complicidad de la Municipalidad de Guatemala y de la Policía Nacional Civil, fue la lucha de un grupo de trabajadores del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Distribuidora de El Petén (SITRAPETí‰N).
Gracias a la efectividad del gas pimienta y de las macanas, un grupo de antimotines desalojó de manera violenta al grupo de sindicalistas de SITRAPETí‰N que desde mayo de 2008 se encontraban en la Plaza de la Constitución exigiendo justicia ante violaciones a sus derechos laborales por esta empresa de la Compañía Castillo Hermanos.
¿A qué le aplaudió el público guatemalteco el domingo en la noche? Al golpe de la suerte, a la única manera de «superación» y «fama» que permite el sistema capitalista. Como lo han repetido una y mil veces, Fabiola y Napoleón representan cómo «los sueños se pueden hacer realidad».
Fueron patéticas las escenas que llamaban a la lástima de la situación en que vive el actual concursante guatemalteco de «La Academia». Una casa «humilde» le llamó TV Azteca a las condiciones en que vive Napoleón, en vez de utilizar la molesta palabra «pobreza». Y al mostrar de una manera tan falsa en que una persona puede salir adelante, esta transnacional de la comunicación fortalece la idea del individualismo y de la competencia como la única manera en que el sistema permite desarrollarse.
Mientras que la organización como lucha, la reivindicación de derechos reconocidos en la Constitución Política de la República y la resistencia de un grupo de personas que se niega a cumplir el mandato del sistema económico que genera la pobreza para la mayoría de la población, es ocultada y reprimida.
¿Por qué se logró atender de una manera tan eficaz los requerimientos de esta transnacional mexicana que necesitaba todo el espacio de la Plaza de la Constitución para montar su escenario como templo de la mentira, mientras los trabajadores de SITRAPETí‰N no fueron escuchados luego de más de un año de lucha y resistencia?
No cabe duda que el entretenimiento es un derecho al igual que es necesaria la promoción del país para incrementar el turismo. Lo que es indignante y repudiable de las autoridades municipales y gubernamentales, es el servilismo a favor del capital mexicano a través de la represión de la lucha social y la jerarquización de las necesidades de la población, relegando al escaño inferior -como en los peores tiempos de la represión militar en contra de la población civil-, las reivindicaciones sindicales.
Lo peor de todo, es que un buen número de la población aplaudió y apoyó esta práctica violatoria a los derechos humanos por parte del Gobierno y de la Municipalidad de Guatemala para complacer a TV Azteca, y lo seguirán apoyando regalando su dinero a través de mensajitos de texto.
Quizá esta «caja boba» no muestre las montañas de basura que han dejado en la Plaza de la Constitución porque es demasiado evidente que sólo basura deja en la mente de la población.