Aviones turcos bombardearon ayer posiciones del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el norte de Irak, al tiempo que proseguía la ofensiva terrestre que ha dejado más de cien muertos entre los rebeldes kurdos, pese a que Bagdad pidió su fin.
Los miembros de las fuerzas armadas kurdas de la región autónoma del norte de Irak declararon que los ataques aéreos, que comenzaron hacia las dos de la tarde (hora de Guatemala) de ayer, continuaron toda la noche en Hakurk, bastión del PKK a unos 20 km de la frontera turca, y en sus alrededores.
La agencia de prensa semioficial Anatolia señaló un incremento de los vuelos de helicópteros entre la localidad turca de Cukurca, cerca de la frontera iraquí, y el norte de Irak, así como el paso de aviones caza.
Fuentes de seguridad kurdas iraquíes indicaron una interrupción de los ataques aéreos alrededor de las cinco de la mañana (hora de Guatemala).
El ejército turco difundió imágenes vídeo de la operación, en las cuales se ven soldados con uniforme de camuflaje blancos subir a un helicóptero Sikorsky, que despega de una base no identificada junto con helicópteros de ataque Cobra.
Esa grabación muestra también imágenes de soldados que caminan en la nieve, de caravanas de vehículos militares que avanzan por rutas montañosas y de bombardeos de blancos no especificados.
En este contexto, el presidente turco Abdulá Gul decidió anular un viaje de cuatro días a ífrica previsto esta semana.
«El presidente quería estar en Ankara mientras duraban las operaciones», declaró un portavoz de la presidencia.
El ejército turco lanzó el jueves una vasta operación terrestre en el norte de Irak contra los separatistas del PKK que utilizan esa región como una retaguardia para sus acciones en Turquía.
Por lo menos 112 milicianos kurdos y 15 soldados turcos murieron en los combates, según el ejército turco, una cifra que no incluye a los rebeldes muertos en los bombardeos.
Un dirigente del PKK citado por la agencia Firat News, considerada como portavoz de los insurgentes, estableció ayer el número de bajas entre las filas turcas en 81 soldados. Un precedente recuento del partido dio cuenta de tres rebeldes fallecidos.
«Los rebeldes tratan de huir hacia el sur, presas del pánico», declaró el Estado Mayor turco. «Esperamos de los grupos locales iraquíes que impidan a los miembros de la organización terrorista del PKK entrar en su región y no les ofrezcan protección», agregó.
Esta advertencia hace resurgir el espectro de una eventual confrontación entre Turquía y la administración autónoma kurda iraquí, acusada por Ankara de permitir a los rebeldes permanecer en su territorio, e incluso de apoyarles con el suministro de armas.
El gobierno iraquí instó posteriormente en un comunicado a Turquía a «retirar sus tropas de suelo iraquí» por estimar que «la operación es una amenaza para la soberanía de Irak» así como para la «seguridad y la estabilidad de la región».
Turquía y la administración kurda iraquí son dos aliados de Estados Unidos, por lo que la hipótesis de una confrontación entre ambos inquieta a Washington, que quiere preservar la calma relativa del norte de Irak.
Un convoy de 100 vehículos repatrió ayer a Turquía a una parte de las tropas de vanguardia que habían entrado a Irak, según la cadena de televisión NTV.
Turquía considera que hay unos 4 mil rebeldes atrincherados en el norte de Irak.
El conflicto kurdo en Turquía ha causado más de 37 mil muertos desde el inicio en 1984 de las acciones del PKK, una organización catalogada de terrorista por Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos.