Esta semana el Congreso Nacional eligió a los diez nuevos Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, TSE, cinco titulares y cinco suplentes que conforman ese cuerpo colegiado y que asumirán los cargos el próximo 20 de marzo, para un período de seis años, 2014-2020. A estas nuevas autoridades corresponde dirigir, convocar, organizar y proclamar ganadores a candidatos de dos elecciones generales en 2015 y 2019.
Aunque en el grupo de ungidos hay dos mujeres y un indígena, sectores de la sociedad civil critican la escasa representación tanto de las mujeres –que constituyen el 51% de la población total del país– como de pueblos indígenas que también son mayoría.
El trabajo en la Comisión de Postulación fue transparente y satisfactorio, por tanto los diputados pudieron seleccionar a los profesionales que consideran más probos, sin embargo, también se critica el procedimiento empleado por los congresistas, por considerar que fue incorrecto, pues disputaron cuota política, lo que podría lesionar el fortalecimiento y autonomía del alto organismo electoral.
Los nuevos funcionarios del TSE tienen varios desafíos que deben atender con eficacia, eficiencia, imparcialidad e independencia. Para empezar, las voces ciudadanas reclaman la urgente y reiterada necesidad de impulsar cambios profundos en el sistema político electoral vigente, esto pasa en primer lugar, por la reforma o mejor la sustitución total de la Ley Electoral y de Partidos Políticos LEPP, tema que he insistido en los últimos años.
Otros retos son la transparencia y rescate de la credibilidad del TSE, bastante socavadas por la débil actuación de los actuales funcionarios electorales, por la permisividad y tolerancia para aplicar la LEPP y el abuso de la clase política, acostumbrada a violar constantemente las normas de la materia. Así las cosas, a las nuevas autoridades electorales les espera un trabajo arduo que será monitoreado, fiscalizado y auditado por organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía.
Es harto conocida la falta de ética política, la nula democratización interna y la opacidad que mantienen los partidos políticos, respecto al origen de los recursos financieros que manejan. Así mismo, las campañas anticipadas y otras transgresiones legales recurrentes, acaecidas ante la impotencia e inoperancia de las autoridades salientes, quienes fueron incapaces de poner en orden tales conductas.
A este esquema se suman otros fenómenos negativos que preocupan, como la frágil inconsistencia de las organizaciones políticas, la corta vida legal con escasa estabilidad que éstas tienen y el transfuguismo de los políticos carentes de ideología, principios y mística orgánica. Desde luego, este análisis estaría incompleto si no se menciona la corrupción, el tráfico de influencias y la versatilidad ideológica de la clase política vernácula.
Por las razones citadas, estimo impostergable que los nuevos Magistrados se ocupen con prioridad de impulsar la reforma del sistema político electoral vigente, por ser obsoleto y desfasado. Esto requiere una nueva consulta y revisar el paquete de reformas a la LEPP, pendiente de aprobación en el Congreso Nacional.
Por último, congratula la elección de los nuevos Magistrados del TSE, su composición genera expectativas positivas, motiva confianza y certitud. La ciudadanía espera que Uds. sepan rescatar la confiabilidad que el ente electoral por ahora, ha disminuido en detrimento de la credibilidad institucional.
P.S. Congratulaciones para Salvador Sánchez Cerén, elegido como nuevo presidente de El Salvador. Dirigente revolucionario, propuesto por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN.