Lo aceptemos o no, el resultado de las elecciones en los Estados Unidos afecta, no únicamente a Guatemala sino a toda Latinoamérica y, en general de una manera u otra, al mundo entero. El imperio es el imperio, estemos a favor o en contra.
La situación en los Estados Unidos se pone, como se dice en Guatemala, color de hormiga. La sorpresa que ha dado la candidatura de Barack Obama es mayúscula y nos recuerda la novela de Irwin Wallace -El hombre- y los enormes bretes de todo tipo que podría propiciar, sin querer, un hombre de color en la primera magistratura de ese país.
Los Estados Unidos aún no están preparados, en el orden psicosocial, para tener un presidente negro; aunque al calor de la emoción por los ofrecimientos de Barack Obama, muchísimos estadounidenses morenos, blancos, negros y amarillos, no se habrán percatado de los conflictos políticos, étnicos, sociales y económicos que esto traería, así como de los movimientos sociales masivos domésticos y extranjeros que también tendrían que arrostrar, en contra y a favor, en caso Barack Obama ganara la presidencia de esa poderosa nación.
Lo cierto es que también puede olfatearse el peligro de que pudiera quedar electo John MacCain, quien sería un seguidor de las políticas de George Bush, únicamente que más duro, más recalcitrante, más derecha sólida e inamovible y con menor conocimiento de la verdadera situación de su país. Esto no convendría a los propios estadounidenses ni a los latinoamericanos o al resto del mundo.
Como dijo la señora Clinton: Se necesitó de un Clinton para arreglar el desastre dejado por un Bush y se necesita de otro(a) Clinton para despejar el desastre dejado por el otro Bush. Hay mucho de válido en este mensaje y, se necesita de una persona de experiencia, valiente, honesta y fuerte, como Hillary Clinton, para manejar los vaivenes domésticos e internacionales emanados por esta administración estadounidense que deja muchas secuelas negativas para su pueblo y para muchos países a nivel global.
Barack Obama, como candidato presidencial, está recibiendo muchísimo dinero para su candidatura, pero quién sabe si los orígenes de una gran parte de ese caudal sea donación de buena fe. Podría haber, como se dice en Guatemala, mano de mono o mano peluda detrás de muchas donaciones, con la intención de que Barack Obama gane la candidatura demócrata y pierda posteriormente la presidencia de la República ante John MacCain, precisamente porque los republicanos saben que, en general, el pueblo estadounidense a la hora de la hora, volcará su votación en favor del candidato blanco o, en contra del candidato negro.
Es necesario que los estadounidenses se percaten del truco que podrían estar utilizando los republicanos, ampliamente respaldados por políticos de peso pesado. Este es un caso en el que el dinero no tiene la mayor importancia, porque de todas maneras éste regresará, en su momento, a las arcas de los donantes. Lo importante para ellos sería la alimentación masiva de fondos a la campaña de Barack Obama para que le gane a Hillary Clinton en la carrera por la candidatura y… pierda la presidencia.
Un candidato blanco a la presidencia ya está seguro. Es John MacCain del ultraderechista Partido Republicano.
Dice un dicho que en política y en el amor todo se vale. Los políticos y los amantes de todo el mundo están de acuerdo.