Otto Pérez Molina anunció ayer tras una junta de Gabinete los indicios de corrupción en los programas sociales que durante el gobierno de ílvaro Colom fueron la excusa para el manejo de los fondos sin control y las transferencias de un ministerio a otro, aduciendo que no se trasladaba más que “espacios presupuestariosâ€. Es de recordar que hasta el cansancio se pidieron que se hicieran públicos los datos de esos programas, recibiéndose siempre como respuesta que el derecho a la privacidad de los beneficiados era tan importante como el derecho al secreto bancario de cualquier individuo.
Y es cierto que los ciudadanos de escasos recursos tienen derecho a privacidad, pero cuando están haciendo uso de recursos públicos, el objeto del control son los recursos y no ellos. Ahora, lo que se entiende es que los que verdaderamente necesitaban la secretividad en el manejo de los fondos, habrían sido quienes le dieron el destino de inversión distinto al social: Los fondos fueron utilizados con el fin de crear una plataforma política electoral que beneficiara la campaña presidencial de la señora Sandra Torres ex de Colom.
Tiene una seria obligación el presidente Pérez Molina y es la de demostrar que se tiene evidencias para hacer tan contundentes declaraciones. Junto a ello, es necesario que se lleve a cabo un serio y cuidadoso proceso de presentación de la denuncia para que cualquiera de las investigaciones que se lleven a cabo sean en pro de deducir responsabilidades con la ley en la mano y no dar lugar al argumento de “cacería de brujas†que la misma señora Torres dijo que se hace al ir tras de ella.
No tendrá perdón el haber utilizado el nombre de la pobreza, la necesidad de la gente, a los más abandonados, como el argumento para poder hacer este tipo de manejos oscuros para fines de una irracional ambición de poder. La pobreza no se combatió con esos programas y esperamos que la aplicación de una política de asistencia social sea verdaderamente institucionalizada para el futuro, porque en un Estado en el que la injusticia, el hambre y el abandono son los aportes que se le dan al ciudadano, es fundamental poder brindar una asistencia real ante un mercado que se intenta devorar al individuo.
Recordamos cómo es que hubo funcionarios que con indignación salieron a decir que no se entendía la necesidad de la gente. Qué lástima que tenga que quedar en evidencia que lo que no entendimos muchos guatemaltecos es el funcionamiento de esas mentes deformes y esos caracteres indignos que se prestaron a ser actores en esa manipulación de la pobreza. Ojalá se marque con total claridad cuál es la responsabilidad de cada uno de los involucrados y que no quede la menor duda que es la aplicación de la Ley y no el intento de cazar a ninguna bruja.
Minutero:
Manosearon la pobreza
para ocultar su largueza;
pasarán años muy feos
junto con sus corifeos