Tricicle vuelve a enamorar a los argentinos



El grupo humorí­stico catalán Tricicle se ha convertido en un clásico del teatro argentino y volvieron a enamorar al público con su espectáculo SIT, un desopilante homenaje a la silla, mueble sobre el cual el hombre pasa un 70% de su vida, según Carles Sans, uno de los miembros del trí­o.

La compañí­a de humor gestual es una invitación esta vez a «tomar asiento» y dejarse llevar por una delirante historia de la silla y el hombre, desde la Edad de Piedra hasta el consultorio del dentista.

«No hacemos un humor catalán o español, hacemos un humor universal. Y por eso nos entendieron en China y en Japón», dijo Sans, compañero de andanzas humorí­sticas de Paco Mir y Joan Gracia.

Mir dijo que el humor de Tricicle «es gestual, pero no somos mimos. No nos hace falta hablar. Tú puedes pedir un café a un camarero sin necesidad de hablar».

«Que el público se rí­a y que el teatro esté lleno cada dí­a es una droga maravillosa, y cuesta desvincularse de ella», admitió Gracia.

A punto de llevar a España el último espectáculo, llamado ’Garrick’, en homenaje al actor inglés que defendí­a a la risa como una forma de terapia, los Tricicle se meten en el mundo de la silla, un artefacto clave en la civilización.

«El hombre se pasa un 70% de su vida sentado. Y por eso hemos inventado la dinastí­a Chairwood (silla de madera en inglés), que atraviesa con sus inventos la historia de la civilización», dijo Sans.

En Argentina, donde más de un presidente ha intentado atornillarse al sillón de Rivadavia, el asiento presidencial en la Casa de Gobierno, los Tricicle despliegan sus ironí­as, con un vertiginoso ritmo de gags.

El grupo, convertido en un clásico por la aceptación popular, declara también su parentesco y relación con el legendario grupo humorí­stico argentino de instrumentos informales Les Luthiers, que acaba de cumplir 40 años de vigencia.

«Nos admiramos mutuamente», admitió Sans, quien reveló que alguna vez estuvieron a punto de organizar un espectáculo en conjunto.

Pero Sans, Mir y Gracia también se llevaron una sorpresa en Buenos Aires, cuando el público les rindió un homenaje fuera de programa al cumplirse este fin de semana el cumpleaños número 28 de la creación del grupo.

En medio de los saludos finales, se apagaron las luces y la gente agitó en sus manos unos tubitos fluorescentes que los productores locales habí­an distribuido en complicidad, con el compromiso de no avisar a los actores.

«Un niño es capaz de transformarlo todo, en sillas, mesas. Nunca dejamos de ser niños del todo», dijo Sanz.

El tributo-sorpresa vino como anillo al dedo para redondear un espectáculo en el que los artistas juguetean con los espectadores y los hacen participar a la manera circense o del café-concierto.

Por suerte, estaban sentados, para no caerse de la risa.