Tribunales aplican mano dura


Los tribunales cubanos actúan con «celeridad y severidad» contra las personas que roben, especulen o trafiquen, aprovechándose de la penuria y escasez dejada por los huracanes Gustav e Ike, afirmó hoy una alta funcionaria.


«Estamos en un escenario diferente, donde personas inescrupulosas han pretendido aprovecharse» de las dificultades, por lo cual los tribunales «están actuando con celeridad y severidad», dijo la presidenta del Tribunal provincial de Las Tunas (este), Luz Marina Hernández, al semanario Trabajadores.

Los delitos más frecuentes castigados en Las Tunas son «hurtos, robos de cables eléctricos y telefónicos, especulación y acaparamiento, apropiaciones y uso indebido de recursos, actividad económica ilí­cita, desórdenes públicos en centros de evacuados», dijo Hernández.

En la central provincia Ciego de ívila se formó «un destacamento de respuesta rápida» por fiscales, inspectores y policí­as», que, por ejemplo, detectó cientos de paquetes de detergentes y jabones escondidos en una nevera de una tienda en divisas, informó la prensa.

La fiscal jefa de esa provincia, Gilda Rodrí­guez, dijo que las principales infracciones registradas son «la apropiación o el desví­o de alimentos, materiales de construcción y medicamentos».

El Parlamento provincial de Ciudad de La Habana analizó «las indisciplinas sociales e ilegalidades en el transporte público, instalaciones eléctricas y de la telefoní­a, la higiene comunal, el mobiliario urbano, enfrentamiento a buzos (buscadores en basura) y casas almacenes y talleres clandestinos».

Según el semanario Tribuna de La Habana, los concejales «llamaron a ser sistemáticos en el enfrentamiento, promover la formación de valores, ser más combativos y vigilantes y sumar a toda la población a estas acciones como fórmulas para ganar esta batalla».

Los dos huracanes dejaron pérdidas por 5.000 millones de dólares, destruyeron o dañaron medio millón de casas, instalaciones productivas, escuelas, así­ como cultivos, lo que provocó gran demanda de alimentos y materiales de construcción.

El Gobierno dictó un control de precios para los alimentos, ante lo que muchos agricultores, en rechazo a la medida, decidieron ausentarse de los mercados. Trabajadores pidió este lunes que se les suspenda definitivamente la licencia de venta.