Tres millones padecen de hambre en Guatemala (y 2)


En mi artí­culo del jueves anterior señalaba que más de tres millones de guatemaltecos padecen de hambre e indicaba las causas de este fenómeno, pero me restaba señalar que la producción nacional de alimentos ha caí­do a sus niveles más bajos durante décadas, a raí­z de privilegiar la agroexportación, la minerí­a y  la importación de alimentos que se encarecen irracionalmente, según análisis del Colectivo Social por el Derecho a la Alimentación (CSDA)

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Se añade a lo anterior la profundización de la desigualdad y la exclusión sociales, que ha conducido a Guatemala a constituirse en el segundo paí­s más desigual del continente americano, cuyos í­ndices de pobreza, desnutrición y bajo consumo calórico han decrecido con mayor í­mpetu; pero en las poblaciones indí­genas se duplican los í­ndices de desnutrición crónica y desnutrición aguda, de tal suerte que representa más del 62% de la niñez desnutrida total.

 Un fantasma recorre Guatemala y se instala en los hogares de los más desafortunados -señala desalentadoramente el CSDA-, es el fantasma del hambre que cotidianamente llega a la mesa de los desamparados y que cobra la vida de niñas y niños que silenciosamente reclaman el sustento para intentar llevar una vida medianamente digna. El hambre ha rebasado las fronteras de las áreas rurales y se aposenta en las periferias de los centros urbanos por medio de un ingreso salarial insuficiente para complementar las necesidades más básicas del ser humano.

 

Pero el Colectivo en referencia no se limita a la denuncia y la protesta, sino que plantea soluciones mediante medidas a tomar en diferentes aspectos, y, de esa cuenta, en el marco jurí­dico exige que se integre al Sistema Nacional de Seguridad Alimentara y Nutricional (SINASAN) el conjunto de programas que contempla el Consejo de Cohesión Social, para que responda a planificaciones estratégicas que permitan la participación y la fiscalización social.

Propone desarrollar una estrategia integral contra el hambre, mediante una amplia convocatoria en la que participen todos los sectores de la sociedad, además de que no se debe retroceder en la asignación presupuestaria para los ministerios de Estado que forman parte del SINASAN, sino que se debe incrementar, de igual manera como es necesario respetar los acuerdos y consensos alcanzados entre el Estado  y la Alianza para el Desarrollo Rural Integral, a fin de hacer realidad la Ley de Desarrollo Rural Integral.

El CSDA demanda respetar al derecho al trabajo digno, mediante el fortalecimiento del ministerio del ramo y su inspección general, aumentando sus recursos financieros y humanos, así­ como garantizar el respeto a los derechos humanos de las poblaciones campesinas que se encuentran en circunstancias especiales, y tomando en consideración que la población campesina ha sido despojada de tierras, es urgente que se atiendan de inmediato sus necesidades de sustento y laborales.

Finalmente, el Colectivo pide que se amplí­en las capacidades del Ministerio de Salud, para atender a los miles de casos de niños desnutridos, aunque el insuficiente incremento presupuestario de esa cartera para 2010 es un presagio de nuevas y más contundentes crisis hospitalarias.

(El áspero nutricionista Apapucio Talishte, funcionario del Ministerio de  Salud, le dice al dirigente campesino Romualdo Tishudo, quien reclama atención para las familias de su comunidad que padecen de hambruna: -Un muerto de hambre no puede entrar en estado de coma, porque está así­ a causa de no comer).