Tres ex oficiales condenados por genocidio


El presidente ruandés Juvenal Habyarimana, un hutu, habí­a muerto en un atentado contra su avión en abril de 1994. FOTO LA HORA AFP Tony KARUMBA

Tres ex oficiales condenados a cadena perpetua por el genocidio ruandés.


Tres ex oficiales, entre ellos el coronel Theoneste Bagosora, presentado como el organizador del genocidio ruandés de 1994, fueron condenados hoy a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR).

«La cámara ha condenado a Bagosora, a Ntabakuze y a Nsengiyumva a cadena perpetua», declaró el presidente del Tribunal apadrinado por la ONU y con sede en Arusha (Tanzania), el noruego Erik Mose.

Los tres ex oficiales del ejército ruandés fueron condenados por «genocidio, crí­menes contra la Humanidad y crí­menes de guerra».

Bagosora «decidió apelar» la decisión de la justicia, declaró su abogado Raphaí«l Constant, que consideró que el fallo «es una decepción».

El representante del gobierno ruandés ante el TPIR, Aloys Mutabingwa, declaró por su parte que Kigali está «satisfecho» con esta condena. «Respecto a Bagosora, se ha hecho justicia», afirmó.

El tribunal absolvió al cuarto acusado del proceso, el general de brigada Gratien Kabiligi, y ha «ordenado su inmediata puesta en libertad».

El coronel Bagosora, un hutu de 67 años y ex director de gabinete del ministerio de Defensa en la época del genocidio, fue presentado por la fiscalí­a durante todo el proceso como el «cerebro» de las matanzas, que según la ONU se saldaron con unos 800.000 muertos, entre la minorí­a tutsi y los hutus moderados.

En sus considerandos, el Tribunal concluyó que Bagosora era responsable del asesinato de la entonces primera ministra, Agathe Uwilingiyimana, de los diez cascos azules belgas encargados de protegerla y de varios dirigentes polí­ticos, así­ como de las masacres de tutsis en la ciudad de Kigali y en la región de Gisenyi (norte).

La primera ministra Uwilingiyimana, considerada como una moderada por el ala extremista del régimen hutu de la época, fue asesinada por elementos del ejército ruandés el 7 de abril de 1994.

El dí­a anterior, el presidente ruandés Juvenal Habyarimana, un hutu, habí­a muerto en un atentado contra su avión.

Para el fiscal del tribunal, Hasan Bubacar Jallow, el asesinato de los diez cascos azules belgas pretendí­a forzar la retirada de la fuerza de la ONU, para dejar libre el camino a los genocidas.

El 13 de abril, Bélgica, cuyo contingente era el mejor equipado y el más eficaz de la misión de la ONU en Ruanda, anunció al Consejo de Seguridad su retirada.

El TPIR desestimó sin embargo el cargo de «acuerdo para cometer un genocidio».

Por el momento, ningún acusado del TPIR ha sido juzgado culpable de ese cargo, que ha salido a colación en casi todos los casos.

«Constato que, con todo, el cargo de acuerdo para cometer el genocidio no ha prosperado . Es importante. El hecho de no mantener el (cargo de) acuerdo pone en cuestión toda la historiografí­a de Ruanda», dijo el abogado de Bagosora.

Según la acusación, el coronel anunció en 1993, al retirarse de las negociaciones con la rebelión tutsi del Frente Patriótico Ruandés (hoy al poder en Kigali), que iba a «preparar el apocalipsis», es decir el genocidio.

Bagosora, que siempre defendió su inocencia, rehusó en todo momento calificar de genocidio las matanzas de 1994, y niega haber pronunciado las palabras que se le atribuyen.

Por otro lado, el TPIR condenó también este jueves a 20 años de cárcel a Protais Zigiranyirazo, un cuñado del ex presidente Juvenal Habyarimana, por genocidio y exterminio, constató un periodista de la AFP.