Según el modelo de fábrica de educación, basada en el punto de vista de un proceso de línea de ensamblaje, siempre ver al final de un proceso una medición al producto para ver si cumple con los estándares preestablecidos por la gerencia, de que sea un producto bien elaborado para salir al mercado para competir con otros productos de otras fábricas, el proceso educativo tiene desde el siglo pasado y aún sigue en este siglo XXI, el uso de una metodología educativa centrada en el maestro para repartir datos e información, y aunque dicen que ya hay la implementación de acciones más participativas en el aula, basta observar los primeros dos minutos de una clase, en la Capital o en área rural, para desengañarse y así saber la verdad de inmediato; excepciones siempre hay. Por eso hay una libreta de calificaciones con cifras mensuales y al finalizar el año escolar las suman para llegar a un total y luego dividir para llegar al promedio que es la calificación de promoción y esa cifra será puesta en el acta que se levanta dejando constancia de la nota obtenida.
Para rematar este tipo de medición, el Ministerio de Educación programa un examen estandarizado que quiere ver si el alumno ha aprendido algo de esos datos e información dados por los maestros. Los resultados de esta medición salen meses después en una publicación que habla de las estadísticas pobres como resultado que demuestra que el sistema educativo público va «de mal en peor», según esa medición y forma de mantener una metodología educativa del siglo pasado.
Lo explicado anteriormente tiene un nombre y se llama Medición Sumatoria. Su nombre cae por su propio peso; es la suma de un montón de cifras, sin significado alguno para el alumno más que «ganar o perder» el curso o grado (eso es histórico). Siempre he preguntado a los maestros ¿Cuál es la diferencia entre un 59% y un 60%? Una cifra significa que el «producto» -llámese niño o joven-NO ES BUENO para ser presentado al «mercado» (pasar a otro grado o graduarse). ¿Puede imaginarse lo que pasa con su autoestima? La otra cifra, 60%, significa que sí satisface los estándares preestablecidos por la gerencia (Ministerio de Educación, Avenida La Reforma).
Todo el CONTENIDO alrededor de esa manera de «evaluar» ha sido enseñada en las Escuelas Normales en la carrera de Magisterio, toda la vida. Apuesto a que aun hoy día así es porque el mismo Mineduc la está usando y enfatizando (hay que seguir al jefe, ¿verdad?)
En otros escritos he dicho que no es el resultado DE si no parte del proceso PARA el mejoramiento del aprendizaje del alumno. Eso significa que todas las acciones dentro y durante el proceso educativo, dan una retroalimentación inmediata al alumno para que pueda ver donde hizo bien o donde tiene que mejorar. El alumno entiende los objetivos y cómo hizo para lograrlos. Hay significado. El alumno ve que puede tener í‰XITO como resultado de su ESFUERZO. Hay MOTIVACIí“N INTERNA. De esa manera, tanto el maestro como el alumno, pueden diagnosticar cómo va el progreso del proceso enseñanza/aprendizaje. Sin embargo, no termina ahí. Hay otra ACTITUD acerca de la evaluación escolar y esa se llama Evaluación COMO Aprendizaje. Toda la información obtenida en el proceso de evaluar PARA el aprendizaje ayuda en hacer REAJUSTES en la planificación, actividades y experiencias educativas que los maestros presentan a los alumnos, son inmediatos los ajustes y así atienden mejor a las necesidades de los alumnos. Los alumnos ven que pueden tener éxito. La información genera acciones positivas no punitivas en el proceso educativo.
Espero que todos los maestros en formación y todos los que están trabajando como maestros, sea donde sea, manejen las tres ACTITUDES de evaluación PARA el mejoramiento del aprendizaje y por ende del í‰XITO del educando y del maestro.