Tratan el alcoholismo y la drogadicción con terapias ocupacionales


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Desde hace más de seis años la hacienda “Santo Hermano Pedro” se dedica a brindar tratamiento terapéutico a personas con problemas alcohólicos y de drogadicción, fue impulsada por la organización internacional Fazenda de la Esperanza, la cual funciona en el municipio de San Miguel Chicaj, Baja Verapaz.

Por Noé Ismalej BAJA VERAPAZ / Agencia CERIGUA

A decir de Luis Fernando Abascallo, responsable del lugar, esta es la única hacienda que funciona en Guatemala dando esa clase de tratamientos a personas que sufren de estos problemas sociales y el proceso se promueve bajo tres pilares fundamentales, la espiritualidad, la convivencia y el trabajo.

Abascallo dijo a Cerigua que la diferencia con otros lugares de recuperación, es que durante la estancia en el lugar los internos realizan trabajos ocupacionales al aire libre, como el cuidado de vacas, gallineros, producción de tilapia, entre otras actividades; lo que se produce en la hacienda se pone a la venta al público y lo recaudado es utilizado para el sostenimiento del centro.

El tratamiento tiene una duración de un año y en los primeros tres meses la persona internada no recibe visita familiar, no tiene acceso a teléfono, ni porta dinero en efectivo; únicamente podrá comunicarse con sus familiares por medio de cartas, subrayó el entrevistado.

El representante de la entidad subrayó la importancia de que las personas que se internen en el lugar lo hagan por voluntad propia, con la convicción de querer recuperarse por sí­ mismas y tomen conciencia de que los problemas alcohólicos y de drogadicción no son normales.

De acuerdo con el entrevistado, las personas que se recuperan en el lugar se levantan desde las cinco de la mañana para rezar el rosario, meditan y escriben la frase del dí­a en un pizarrón, cada interno le corresponde preparar los alimentos para todos durante una semana y cada quien lava su ropa, además se esfuerzan por mantener el lugar en buen estado.

Abascallo dijo que durante el año se recibe en el lugar unos 10 grupos de estudiantes a quienes se les imparte una charla sobre los problemas con el alcoholismo y la drogadicción, por lo que cada interno comparte sus experiencias con los visitantes.

En los seis años de funcionamiento del lugar, la hacienda ha recibido aproximadamente a 600 personas, de las cuales unas 18 han logrado culminar el año requerido para su recuperación; actualmente cuenta con 12 internos y las instalaciones tienen la capacidad para 32.

Por la falta de recursos económicos el lugar no cuenta con un taller de capacitación, donde las personas puedan aprender un oficio, lo que dificulta la recuperación de los internos pues al momento de abandonar el centro no encuentran dónde poder emplearse y muchas veces es una razón para que recaigan.

Por su parte, Otto Seseña, internado en el lugar por problemas alcohólicos, dijo que ya lleva 11 meses de permanecer en la hacienda, donde ha aprendido a afrontar sus problemas, ha luchado contra el mismo para recuperarse y está logrando nuevamente la confianza de su familia.