Tras la guerra en Irak, marines tendrán menos acción terrestre


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Con el fin cercano de la guerra en Irak y su próximo retiro de Afganistán, la Infanterí­a de Marina de Estados Unidos inicia un cambio histórico: regresa a sus raí­ces como una fuerza marí­tima que tendrá menor tamaño, será más ligera y –según sus expectativas– estará menos involucrada en conflictos terrestres.

Por ROBERT BURNS WASHINGTON / Agencia AP

Este momento de cambio coincide con una reorientación de las prioridades de seguridad de Estados Unidos a la región de Asia-Pací­fico, donde China ha aumentado su poder militar en los últimos diez años, durante los cuales Washington ha estado ocupado en lo que llama el Medio Oriente mayor.

El cambio viene bien para los marines, que consideran al Pací­fico como su territorio natural lejos de casa.

Tras dos rondas de combate en Irak –primero como invasores en el avance de 2003 hacia Bagdad y después como ocupantes de la provincia mediterránea de Anbar– la Infanterí­a de Marina se retiró del paí­s a principios de 2010 para reforzar la lucha en el sur de Afganistán.

En ese perí­odo, la Infanterí­a de Marina estadounidense se volvió en lo que el expresidente del Estado Mayor Conjunto, almirante de la Armada Mike Mullen, habí­a descrito como la “peor pesadilla” para ellos mismos: un segundo ejército norteamericano de tierra: una fuerza auxiliar estática para ataques terrestres.

La aseveración asusta a la Infanterí­a debido a la pregunta que han planteado algunos sectores del Congreso: ¿Un Estados Unidos tan endeudado realmente necesita dos ejércitos?

El general James F. Amos, comandante de la Infanterí­a, dijo que esta arma pierde así­ su verdadero enfoque. Alega que los marines, aunque pueden actuar desde trincheras en tierra, están equipados y entrenados de manera única para hacer mucho más: responder a cualquier crisis cuando se les solicite: sea por tierra, mar o aire.

Amos expresó su entusiasmo por la conclusión de sus misiones en Irak y Afganistán, para que los marines puedan regresar a su papel tradicional de fuerza expedicionaria.

“Necesitamos regresar a nuestro pan de cada dí­a”, manifestó Amos el 23 de noviembre a los marines en el Campamento Lawton, una base de operaciones especiales de Estados Unidos en la provincia afgana de Herat.

Esto inicia, dijo, con acciones como el regreso al patrón de rotaciones continuas de efectivos en la isla japonesa de Okinawa, sede de la 3ra División de la Infanterí­a de Marina, que se integró al principio de la Segunda Guerra Mundial.

La rotación de batallones de la Infanterí­a en Okinawa quedó interrumpida debido a la guerra en Irak, que tras la invasión de marzo de 2003 se convirtió en una campaña contrainsurgente que rebasó los pronósticos del Pentágono o la Infanterí­a de Marina en cuanto a dimensión, costo y duración.

Amos dijo que tiene previsto comenzar los preparativos para las rotaciones de los batallones de Infanterí­a en Okinawa incluso antes de 2014, fecha que Estados Unidos ha fijado para poner fin a sus operaciones de combate en Afganistán.

Otro elemento de este retorno a sus raí­ces es la decisión anunciada a finales de noviembre de rotar a los marines en Australia a partir de 2012, a fin de que se entrenen con las fuerzas locales pertenecientes a una base del ejército australiano en Darwin.

Unos 2.500 marines –no sólo unidades de Infanterí­a sino también escuadrones aéreos y batallones para logí­stica de combate– irán a Darwin desde Okinawa u otras bases en Japón y otras latitudes en el Pací­fico, durante unos meses a la vez.

“El retiro de (efectivos de Afganistán) y la reorientación de la Infanterí­a de Marina se hará principalmente hacia el Pací­fico”, dijo Amos a aviadores de esa fuerza en una base estadounidense en Kandahar. Amos reparó en que dudaba que algunos de ellos hubieran estado alguna vez destacados en el Pací­fico.

“El objetivo de los esfuerzos será que el Pací­fico corresponda a la Infanterí­a de Marina”. Agregó que los marines mantendrán su presencia en la región del Golfo Pérsico y otras latitudes, según se les solicite, pero no en Irak ni Afganistán.

La versatilidad es la clave para que la Infanterí­a de Marina conserve su relevancia en las necesidades de seguridad nacional de Estados Unidos, apuntó.

“No somos el caballito que sólo sabe hacer una suerte”, dijo. “Somos (el equivalente a) la navaja más moderna del ejército suizo”.

La década de guerra tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington comenzó para la Infanterí­a de Marina a finales de noviembre de ese año, con un asalto aéreo contra el bastión del jefe de Al-Qaeda, Osama bin Laden, en el desierto sur de Kandahar, en el sur de Afganistán.

Los marines de la 15ta Unidad Expedicionaria de la Infanterí­a se desplazaron por aire 650 kilómetros (más de 400 millas) en helicópteros que despegaron del barco de guerra estadounidense Peleliu, que se encontraba en el norte del mar Arábigo.

Un mes después, el régimen del Talibán –que dio albergue a la organización Al-Qaeda de bin Laden mientras ésta preparaba los atentados del 11 de septiembre– fue eliminado y la guerra parecí­a que prácticamente habí­a terminado, pero la Infanterí­a de Marina regresó en 2010 en grandes números a Afganistán, donde la lucha se habí­a estancado.