No recapacitamos, lástima grande obviar los versos asturianos; «Fuimos hechos así, hechos para sembrar semillas en el surco y estrellas en el mar». Absurda administración monetaria. En Navidad y Año Nuevo actuamos como botaratas impulsivos, pero omitimos la llegada de gastos fuertes. Mismos que a partir de enero comienza el via crusis relativo al inicio escolar.
El desbalance obligado nos coloca compungidos, cuando la moderación y sobre todo su par la previsión podría salvar tal situación. Erráticos principios de economía que se maman en el propio hogar. Eso sí, una vez se imponga la razón, sensatez y prudencia bien coordinada. De lo contrario, imposible salir adelante en caballo blanco, ajeno a tremolinas críticas.
Eventos extraordinarios de naturaleza del período navideño y un nuevo año, exhiben visibles cambios conductuales. El empuje tremendo, arrollador y gozoso invita al disfrute, aunque enseguida vengan días de otro sabor-amargos- de verdad. Entre tumbos y retumbos similares a una marea y conocidos fenómenos naturales, presentan el encargo de ganar terreno contrario.
Hechos que subyacen siempre en el ánimo personal de los mortales. Avivados hasta la exageración furibunda arrastran con todo lo habido y por haber. Pero el despertar de tamaño letargo resulta crítico superar. Implica otros compromisos que aumentan la deuda familiar de rostro ceñudo. Es tanto más severo por cuanto el alza generalizada referida al venidero ciclo escolar da pánico.
Dicte el ministerio del ramo educativo severas disposiciones en torno al problema, el caso persiste. O le juegan la vuelta los colegios, inclusive escuelas primarias, o representa un desafío, pulso talvez que mide fuerzas. Denuncias, quejas y protestas arman la de San Quintín; atruenan el espacio largo tiempo, y finalmente todo pasa sin que pase nada.
Algunas veces salta la liebre, aplican mano dura en situación de demostrar casos dictatoriales en contra de colegios en rebeldía manifiesta. Aplican correctivos como sanciones, devoluciones de cobros ilegales, etcétera. Pasan los días y también pasa el rigor, dando puerta abierta otra vez al funcionamiento interrumpido y cabe expresar va de nuevo.
Las famosas medidas de hecho tan usuales en el cotidiano suceder, son la panacea destinada a todo y por todo. De consiguiente los plantones, paros, huelgas y sesiones permanentes salen a luz pública. Forman parte activa de la democracia, solía decir Vinicio Cerezo, añadiendo irónicamente ser la música ídem. Representa el instrumento que tienen a la mano.
Luego de esa especie de paréntesis forzoso, prosigo adelante. La tronazón de dedos obedece por los listados kilométricos de útiles escolares. O los presentan a tiempo de inscribir a los alumnos, o se quedan viendo el cielo estrellado. A punto de provocar un derrame cerebral el monto total que sobre pasa el cálculo imaginado por los padres de familia. Y para estar a tono con corrientes avanzadas, máxime de orden tecnológico, ahora hay exigencia también de computación, internet y algo más. En resumen existen expresiones demostrativas sobre que hay muchas exigencias y poco rendimiento; digan lo que digan. Por ejemplo: uniformes de diario y ceremonial; calzado corriente, tenis, traje deportivo, nada menos.
Por lo tanto el sector numeroso y apreciable de padres de familia, hace la obligada interrogante en el sentido que entonces la gratuidad escolar, escuelas abiertas y restantes opciones que la publicidad gubernamental señala, son efectivas o no. Año con año la misma historia, con el agravante que la población escolar conforma una auténtica ola gigantesca.
Finalizo haciendo énfasis en el titular de estos renglones, concretamente doy crédito y la razón del caso, a la problemática envolvente. Al transcurrir los móviles que generaron el derroche, a tronarse los dedos se ha dicho. Hay repitencia evidente, sin embargo, dista mucho que se imponga la experiencia y sea la directriz a emprender.