Transporte mortal


Curiosos pasan observando el bus que volcó esta semana en la Ruta a Ciudad Quetzal.

Luego de que el pasado fin de semana 55 personas perecieran en uno de los peores busazos registrados en la historia guatemalteca, se ha evidenciado que el sistema de transporte en el paí­s no sólo se encuentra en un estado defectuoso, sino que prácticamente es una sentencia de muerte para los miles de usuarios que requieren de este servicio.

José Orozco, Carlos Duarte

Imagen de los restos del bus de la empresa Cubanita que volvó en la Vuelta de El Chilero, el viernes de la semana pasada.Familiares de las ví­ctimas del busazo de El Chilero, lloran sin consuelo mientras esperan por noticias en las afueras del hospital.Las cicatrices de esta ví­ctima del busazo de la semana pasada, serán imborrables.Esta ví­ctima solicita la ayuda del equipo de enfermerí­a, mientras espera por su recuperación en el hospital.

Ya sea sufrir un asalto a mano armada o un aparatoso accidente, lo cierto es que los guatemaltecos deben de abordar los buses, con la esperanza de poder bajarse de ellos al llegar a su destino.

Ya sea que en mano de criminales o delincuentes, o sea en mano de pilotos y dueños de buses, en cualquier momento podrí­a ocurrir otra tragedia, como las que se han registrado en la vuelta «El Chilero», en la ruta a El Salvador, o a diario en los buses urbanos de la ciudad Capital.

Pero lo malo no es solamente el saldo trágico de vidas humanas que se pierden, por el descuido e irresponsabilidad de pilotos, dueños y empresarios del transporte urbano y extraurbano, sino también la impunidad con que la mayorí­a de estos, que se han visto involucrados en estos hechos, salen libres o no enfrentan a la justicia valiéndose de argumentos como «ese bus ya no es mí­o» o «ese bus lo vendí­ hace seis meses», al igual que la fuga del lugar del percance de la mayorí­a de pilotos, cuando logran sobrevivir al accidente.