La Ciudad de Guatemala se ha convertido de un tiempo a esta parte en el sitio en donde todo el mundo conduce los vehículos automotores como le ronca la gana. Durante las noches, si gusta, puede encender las luces; caminar en contra de la vía; pasar el crucero irrespetando el semáforo; superar la velocidad permitida; no digamos estacionarse frente a cualquier lugar en donde sea prohibido.
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La Policía Municipal de Tránsito que se supone fue creada para dirigir, controlar y organizar todo ello, no cumple con sus deberes y obligaciones, salvo para aquellos fines que el alcalde del municipio disponga.
Habitualmente no circulo por las noches en la ciudad, pero por razones de trabajo, algunas veces me veo obligado a hacerlo. Fue así como el domingo anterior, pasadas las veinte horas, crucé la ciudad de sur a norte y así pude comprobar el cúmulo de violaciones a la Ley sin que exista una sola autoridad que las sancione. Se exceptuó el tramo entre la Plazuela España, zona 9 y el edificio de la Municipalidad Capitalina en la zona 4, cuando un motorista acompañaba a una verde unidad del Transmetro.
Da miedo presenciar cómo un furibundo y seguramente hambriento conductor de tremendo armatoste corría a toda prisa por el Boulevard Liberación, rumbo a un conocido restaurante de comida china situado en la Calle Montúfar. Era tal su desesperación por llegar que tomó el carril contrario a la vía. Un conductor de un viejo automóvil con solo una pequeña luz amarilla encendida circulaba por las calles del Centro Histórico, importándole un pito el peligro que representaba, pasándose uno detrás de otro los cruceros, sin respetar que la mayoría de semáforos estaban en rojo.
No quiero cansarlos con más pormenores, lo que les conté, son simplemente ejemplos que demuestran que si ocurren unos cuantos accidentes en la noche o madrugada, es gracias a las bendiciones del Señor para que no ocurran muchísimos más. Seguro, compruébelo usted mismo. ¿No entiendo por qué sigue vigente el permiso que se le concedió en mala hora a la municipalidad capitalina para dirigir el tránsito de vehículos, cuando sobradamente está comprobada la tremenda inutilidad de sus servicios y que, de seguirlo teniendo seguirá siendo la causa principal de la infinidad de accidentes con todo y su cauda de muertes, daños y perjuicios de tremenda cuantía?
Si alguien aduce que la policía nacional apenas sirve para capturar a delincuentes, por lo que reasignarle el control del tránsito de vehículos provocaría todavía más funestas consecuencias, me forzaría a asegurar que nosotros los chapines, ni nuestro lindo país, jamás podríamos tener compostura, porque seguir ante tal situación anárquica e irrespetuosa a los derechos de los guatemaltecos obligaría a reformar totalmente a un Estado cada vez más ineficiente o ¿eso es lo que se está queriendo provocar a pesar que alguien dijo que todo iba a cambiar?