“Education…must equip us with a sense of balance. When we lose that…we are denying effective preparations for the future”. 1982, “Emerging Crucial Issues for School and Society”
No se debe ni se puede, técnicamente, atrasar la transformación educativa de Guatemala.
Se sabe que el cambio de cualquier asunto en relación al ser humano lo saca de su comportamiento arraigado por la práctica de muchos años y ese cambio le crea inseguridad y temor personal.
La inseguridad es auto pensar que no se puede hacer lo nuevo. El temor es que otras personas se den cuenta que ellos no están preparados para hacer frente a los cambios con propiedad y con cumplimiento eficiente. Hay dos asuntos penosos, uno es no poder (conocimiento) y el otro es no querer (actitud de progreso). En ese sentido no hay ninguna razón técnica para su resistencia al cambio sino es netamente personal, emocional, con énfasis en el “yo”.
El cambio es el primer paso a una transición de lo antiguo a lo nuevo cuyo resultado es una verdadera transformación en este caso a una educación más efectiva para la nación. Esa transformación facilita el proceso a un mejor comportamiento positivo que contiene una visión a más largo plazo y no como se ha hecho, una de corto plazo, sin seguimiento evaluado cada cinco años para ajustar las acciones educativas a los cambios durante ese lapso de tiempo y siempre tener visión de largo plazo.
La visión a largo plazo es la base que requiere cambios para lograr dicha visión. Uno de los cambios requeridos es en la actitud de “yo”, egoísta, a una de “nosotros”, que representa mejoras para la nación. Así, al lograr la visión por medio de una misión puntual, la calidad educativa permitirá ser competitiva, dentro y fuera del país, a nivel internacional también.
El maestro que da clases en básicos y diversificado, según la ley, debe tener un profesorado, no sólo en pedagogía sino en su área académica de enseñanza. ¿Cuántos maestros cumplen este requisito? Si lo hicieran, habrá un incremento en la calidad de las acciones educativas en Guatemala; los beneficiados serán los estudiantes y es muy positivo en el camino hacia lograr la calidad educativa en el país. El maestro debería crecer constantemente en forma integral.
El tema de calidad educativa es muy complejo. Involucra tres aspectos que tienen una serie de incisos que atender. La infraestructura y los materiales auxiliares educativos son estáticas no dinámicas, son productos finales, manejables a la necesidad del momento. El factor relevante es el aspecto del recurso humano, el maestro, en el proceso dinámico educativo. En lo que concierne a los primeros dos, es fácil proveer si el presupuesto aguanta. El tercero depende de la dinámica, conocimiento e interés de los maestros; ellos controlan lo que pasa en el aula. No sólo es tener acceso a las aulas; es tener excelentes acciones en el aula.
Los maestros que han dedicado más tiempo en la adquisición de conocimientos y más tiempo en la práctica de esos, puestos en acción integradora con los alumnos/estudiantes en el aula, son notorios, como son notorios también los resultados de las evaluaciones del aprendizaje de sus alumnos.
La “Estrategia para una educación de calidad para la niñez y juventud guatemalteca” marca las razones por las cuales es urgente un cambio en la forma de preparar a los futuros maestros para que ellos sean parte de la calidad educativa requerida para proveer más oportunidades a los estudiantes en el inicio de su vida posdiversificado con una base sólida para el camino que tomen.
En lo personal, quisiera ver el día en que estemos a la par de Finlandia, Singapur, Japón, Estados Unidos para mencionar algunos países que representan calidad educativa. En todos ellos iniciaron la calidad educativa con una mejor preparación inicial docente.
¡Adelante con la transformación educativa!