Tranquilizantes para Turquí­a


George W. Bush (D), presidente de Estados Unidos, saluda al primer ministro turco, Tayyip Erdogan, en la recepción de ayer en la Oficina Oval. (AFP / La Hora)

El primer ministro de Turquí­a, Recep Tayyip Erdogan, partió de Washington aliviado después de que el presidente norteamericano George W. Bush le prometiera más cooperación contra los insurgentes kurdos en el norte de Irak.


Según la prensa turca de hoy, las declaraciones de ambos estadistas ante las cámaras ayer indican la posibilidad de ataques contra blancos especí­ficos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

El viaje de Erdogan era muy esperado en Turquí­a, donde la opinión pública y la oposición parlamentaria presionan al gobierno para que enví­e al Ejército a atacar las bases de los separatistas del PKK.

La indignación popular culminó cuando rebeldes procedentes de Irak entraron en el sur de Turquí­a y mataron a 12 soldados el 21 de octubre pasado, colocando entre la espada y la pared al gobierno, pese a que inicialmente anunciara que su primera opción no era militar.

«Gracias a Dios, hemos obtenido lo que deseábamos», declaró Erdogan, quien citado por la agencia Anatolia expresó su satisfacción el lunes después de su entrevista con Bush en la Casa Blanca.

«Nadie nos dijo que no llevásemos a cabo operaciones» militares, dijo a los periodistas en su hotel, dando la impresión de que las afirmaciones de Bush implicaban un apoyo implí­cito a ataques limitados de envergadura contra las guaridas de los guerrilleros.

«Informaciones de inteligencia erróneas significan que no podemos resolver el problema. Informaciones buenas, justas, entregadas en tiempo real, utilizando las tecnologí­as modernas, facilitarán» la lucha contra el PKK, indicó Bush.

El presidente norteamericano también indicó que su paí­s estaba dispuesto a «ir más lejos» en materia de lucha contra el PKK, sobre todo para bloquear los recursos financieros de esta organización, considerada terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.

Antes del encuentro, Erdogan habí­a advertido que la paciencia de los turcos ante los ataques insurgentes «se habí­a agotado».

Informaciones de inteligencia fiables son un factor clave para atacar a los rebeldes del PKK antes de que éstos traten de infiltrarse en territorio turco a través de montañas escarpadas.

Los expertos destacaron que de esa manera, gracias a ataques aéreos o terrestres bien dirigidos, serán puestos fuera de combate con la menor cantidad posible de daños colaterales.

El gobierno de Bush pidió a Turquí­a la mayor prudencia, por temor a desestabilizar una de las raras regiones relativamente tranquilas de Irak.

Por su parte, las autoridades turcas acusan a los kurdos de Irak de apoyar a sus parientes kurdos del PKK y de proporcionarles armas y explosivos.

«Nosotros hemos decidido llevar a cabo operaciones (…). Nosotros utilizaremos esta autorización, las fuerzas armadas decidirán la forma», destacó Erdogan después de su reunión con Bush, asegurando que su paí­s no tení­a intenciones de «invadir» el norte de Irak, sino únicamente de destruir los campamentos rebeldes.

La prensa turca del martes consideró que estas declaraciones permití­an pronosticar ataques en breve contra el PKK en el Kurdistán iraquí­.